2 jul. 2012

Invocación de bestias arcanas

Ayer, como sabréis, ganó la selección de invocadores de bestias arcanas. ¿Fútbol? ¿De qué puñetas me estás hablando? No, no, el deporte rey y una de las disciplinas olímpicas más interesantes y seguidas es la invocación de bestias arcanas macho, yo no sé en qué mundo vives tú. ¿Que no sabes ni lo que es? Permíteme que te eduque sobre el tema.


Cosas como esta
se ven todos los días
en los partidos
de este deporte.

Para empezar, lo más básico. En la invocación de bestias arcanas se enfrentan dos equipos de invocadores en un campo de 70×70 metros durante 30 minutos, el que invoca a más monstruos gana; ¿simple, no? Pues en realidad no lo es tanto.

Para empezar, apenas se podría considerar una competición solamente si cada participante demostrara su habilidad, eso obviaría mucha violencia innecesaria, lo cual es el alma de todo deporte que se precie. Para empezar, los jugadores del equipo contrario tienen que evitar que el jugador que está invocando llegue a completar esta acción. Para esto pueden realizar una amplia gama de cosas que molesten, como recitar otros conjuros en alto cerca del invocador para que se equivoque y no lo consiga, tirarle del pelo, quemar el grimorio que esté usando, etc.

Obviamente, los invocadores no están indefensos. Para empezar pueden llevar al campo todos los grimorios que consideren necesarios, y para seguir tienen derecho a llevar consigo un arma contundente para la defensa personal, normalmente tratándose esta de un lucero del alba o cualquier otra arma con muchos pinchos.

Hay bastante variedad
en las características
de los círculos de
invocación, pero los de
corazoncitos no se suelen
usar en partidas serias
por algún motivo.
Las invocaciones puede realizarlas cualquier jugador en cualquier punto del campo, pero en los límites derecho e izquierdo de la pista hay un círculo de invocación que sólo pueden usar los miembros de un equipo (uno de los círculos pertenece a un equipo y el otro al otro) y que facilitan notoriamente la invocación. Sin embargo, como es de esperar, los miembros de un equipo suelen tener controlado el círculo de otro de diversas formas; normalmente vigilándolo de cerca directamente, pero en ocasiones recurriendo a técnicas como el uso de hechizos que impidan la entrada y minas antipersona que manden al invocador despistado a volar por los aires.

Por otra parte, el papel de las invocaciones no se limita a estar ahí siendo invocadas. Las invocaciones participan activamente en el partido, normalmente ayudando al equipo que las ha invocado. Las invocaciones de mayor nivel tardan más tiempo en ser convocadas efectivamente, pero tienen ataques devastadores que pueden destruir a uno o más de los miembros del equipo (oh, por si no lo había mencionado, la esperanza de vida de uno de estos invocadores suele ser bastante baja) e incluso invocar a otras bestias por su cuenta. Sin embargo las invocaciones de menor nivel requieren menos tiempo para que su hechizo de convocación sea recitado correctamente, pero tienden a ser más débiles (mucho más fuertes que un humano medio, de todos modos) y no distinguen a los miembros de un equipo de los de otro, por lo cual normalmente se acaban comiendo a su propio invocador, haciéndose desaparecer a sí mismos en el proceso y anulando el punto que había dado esa invocación al equipo.

Básicamente eso es lo más importante del juego. Sin embargo, obviamente, no todas las jugadas están permitidas. Por ejemplo, con respecto a las muertes de los jugadores, un jugador no puede matar directamente a otro (eso suele descalificar a su equipo durante el resto de la temporada), aunque (como se puede deducir por lo anteriormente dicho) una bestia arcana puede cargarse a cualquier jugador que desee sin ninguna clase de penalización.

El toque curativo está
TAN PROHIBIDO que ni
siquiera pasa (la mayor parte del tiempo).
Por otra parte, el equipo del invocador puede realizar los conjuros que vea necesarios para facilitar la invocación, pero no les está permitido usar mesmerismo blanco para curar a los miembros de su equipo ni a nadie, porque eso eliminaría el riesgo de este deporte, que supone el mayor atractivo para muchos de sus fans.

Además, no se pueden usar canalizadores para las invocaciones: ni pokéballs, ni pergaminos, ni nada que favorezca directamente la invocación. Asimismo, el invocador tiene completamente prohibido invocar a la bestia arcana en su propio cuerpo, básicamente porque de este modo la federación no tiene que pagar derechos de autor al shintoísmo.

Sin embargo también hay ciertas bonificaciones para los jugadores de este deporte, normalmente definidas por el árbitro, pero algunas ampliamente extendidas por todo el mundo. Por ejemplo, las invocaciones de un equipo contarán el doble si ese equipo ha destruido a un fundamentalista religioso que entre al campo de juego a quejarse (cosa que no dejan de hacer por algún motivo). Asimismo, si una bestia invocada sale a causar el caos en la ciudad más cercana, el equipo que la invocó gana automáticamente. Este es uno de los sistemas para alcanzar la victoria más comunes a día de hoy.

Pues bien, eso es todo lo que se me ocurre contaros hoy sobre este maravilloso deporte que es la invocación de bestias arcanas. Si eso en posteriores entregas os sigo educando sobre el tema, a ver si así no dais tanta pena.