13 dic. 2019

Guía para la bida: cómo no envolver regalos de dadiván

Saludos monifáticos. Se acerca dadiván, la época más mágica del año, y eso significa, por encima de todo una cosa: regalos. Por eso hoy os traemos una lista de prácticas comunes que debéis evitar a la hora de envolver vuestros regalos para que llegue a su receptor de la forma más presentable posible.

No uses fuego

A pesar de que la sangre y el fuego eran un envoltorio común y habitual en el Antiguo Egipto, no lo recomendamos hoy en día. A no ser que envuelvas tu regalo justo antes de entregarlo (y siempre recomendamos no hacer las cosas a última hora), lo más probable es que el fuego lo consuma o al menos dañe antes de que el receptor consiga desenvolverlo. Por no hablar de que en muchas ocasiones será necesario equipo adicional para desenvolverlo, como un extintor o un cubo de agua. Todo esto hace que el fuego no sea la opción ideal a la hora de envolver regalos.

No pongas una cobra entre el envoltorio y el regalo

A pesar de que se trata de una costumbre que también se remonta al Antiguo Egipto y ha tenido un largo recorrido, hoy en día incluir reptiles venenosos como un extra en tus regalos está mal visto tanto por los detectives de homicidios como por las organizaciones conservacionistas, por lo que lo mejor será que lo evitemos. Esto también se aplica a otras variantes similares como escorpiones, ciempiés gigantes o dragones de komodo.

Usa una caja

Existen muchas alternativas para poner tu regalo como una esfera de roca sólida, una botella en la que introducir el regalo como si fuera un barco en miniatura, un bloque de hielo, cuernos de beber vikingos, cráneos de caballo, el cajón de un mueble viejo, un saco de arpillera, un tambor, una jarra grande, una bolsa de patatas fritas, el interior de un tomo de enciclopedia en el que se ha cortado un espacio, un lavavajillas, un sobre de buen tamaño, un celemín de madera, la campana de una iglesia, una bolsa de la compra, unos pantalones atados con cuerdas, una funda de almohada, una mochila vieja, un cubo con tapadera, una bota de caña alta o una fiambrera. Pero ninguna supera a la caja de cartón.

No regales agujeros negros

¿No sabes que puedes destruir la tierra con eso? Ni te lo plantees.

No engrases tu regalo

Aunque muchos creen que engrasar su regalo es una forma de que llegue más fácilmente a su receptor, lo cierto es que es muy incómodo tener que abrir un regalo cubierto de sebo, mantequilla, aceite o vaselina. Por eso es algo que deberíamos evitar: tener que estar persiguiendo tu regalo por el salón porque no eres capaz de agarrarlo es una experiencia que puede resultar negativa para muchos y tener un impacto en cómo recibe el regalo una vez logre abrirlo.

No uses papel de burbujas

Estarías corriendo el riesgo de que le gustara más el papel de burbujas que el propio regalo, lo que puede ser bastante grave para nuestra autoestima. En el mejor de los casos es probable que el papel de burbujas robe bastante el protagonismo y distraiga bastante porque pop pop pop pop pop pop pop pop Eeeh, pasemos al siguiente y último punto.

No lo pongas dentro de los cuerpos de tus enemigos derrotados

A no ser que seas un gato, no es recomendable regalar a gente cosas envueltas en cuerpos muertos. Aunque tu familia y seres queridos puedan estar acostumbrados y pensar que, bueno, eres de esa manera, personas que no estén tan familiarizadas con ellos como tus compañeros. Algún exagerado podría llegar incluso a llamar a la policía, cosa que debes evitar a toda costa.

Y eso es todo por hoy. Esperamos que estos consejos os resulten útiles mientras os preparáis para las festividades. Mientras tanto, si queréis compartir vuestros mejores consejos para envolver regalos, no dudéis en dejárnoslos en los comentarios o nuestras cuentas de correo y Twitter.

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