6 jun. 2019

Últimos estudios indican que pronto habrá más músicos callejeros que viandantes


Un reciente estudio de la Universidad de Villaceituna revela que, si la tendencia que han detectado continúa, en cuestión de un año en las calles peatonales del país habrá un músico callejero por cada transeúnte y, en cuestión de unos meses más, la proporción será de dos a uno.

El gremio más importante de músicos niega que esta sea una posibilidad. "La situación se volvería pronto insoportable", aseguraron. "Tantos músicos no podrían conseguir suficiente para pasar el invierno y se helarían en las calles".

La universidad, por su parte, sostiene que esta explosión en su población sería posible si empleasen medios más agresivos como cobrar con cobras o rodear a transeúntes y no dejarlos pasar hasta que hicieran una contribución adecuada por su música. "Este escenario es el que las autoridades deberían evitar por el bien de la seguridad pública".

En el pasado los ayuntamientos han tomado las medidas que han considerado apropiadas para controlar la población de músicos, ya fuera no emitiendo licencias, internándolos en albergues como los de participantes de concursos de música o tomando acciones más directas como desmantelar conservatorios y academias ilegales para frenar su reproducción.

Desde varios cabildos aseguran que tienen medidas ya puestas en marcha para evitar ese posible escenario que "aunque preocupante está aún lejos de ser una realidad", según aseguraron en una rueda de prensa. "Si el invierno no acaba con ellos, estamos dispuestos a liberar gorilas en las calles para que se conviertan en sus depredadores naturales".

A pesar de este llamamiento a la calma, la Universidad no cree que estas medidas vayan a ser suficiente para poner freno a la creciente población dado que "sabrán encontrar formas alternativas de subsistencia. Si es necesario, dejarán las calles principales para moverse a zonas menos vigiladas, solo para regresar más tarde con mayor fuerza".

Muchos teóricos de la conspiración, por su parte, están convencidos de que este no es sino otro de los muchos efectos del Apocalipsis más aburrido de la historia y que pronto los músicos callejeros degenerarán en mimos como el siguiente estadio de la infestación.

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