11 abr. 2019

La confesión de Michiko

Está nevando.

Michiko-chan está esperando fuera del instituto. Está tan nerviosa que está temblando.

¿Pero por qué esta chica está tan intranquila? Me pregunto si será por algo importante.

Por supuesto, en esta situación solo hay una razón. Esta chica tan mona está esperando para confesarse.

¿Pero va a confesarse ella? Quizás está esperando para recibir una confesión... Lo siento, no lo sé.

Esperad, viene alguien.

¡Oh! ¡Conozco a la persona que viene! ¡Es Satán-san de tercero! ¡Es guay! Su cabeza parece la de una cabra y sus ojos parecen chispas. Y si estás a su lado, puedes oler a azufre. Además es senpai de Michiko-chan.

¡Ah! Michiko-chan también ha visto a Satán-san. Está temblando muchísimo.

Satán: ¡Michiko, hola! Esto..., ¿fuiste tú quien puso esta carta en mi zapatero?

Michiko: S-sí. Fui yo.

Satán: Entonces, ¿que querías decirme?

Michiko: Bueno... Eso era... Satán-senpai, tú me...

Satán: ¿Ah?

Michiko: ¡Satán-senpai me gustas mucho! ¡De verdad!

Satán: E-espera, por favor...

La cara de Michiko está cubierta de lágrimas.

Michiko: ¿Me odias?

Satán: ¡N-no! Pero es que ha sido muy repentino. Lo siento, por supuesto que no te odio. ¿Pero de verdad soy suficiente para ti?

Michiko: ¿Por qué dices eso?

Satán: Creo que no es posible que estemos, ya sabes, de esa forma...

Michiko: ¿Por qué? Has dicho que no me odias...

Satán: Michiko-chan... Las dos somos chicas.

Michiko: Eso no tiene nada que ver, Satán-senpai. Si yo también te gusto, podemos estar juntas.

Satán: Ya veo...

Michiko: ¡Quiero estar para siempre, siempre contigo! ¡Por favor!

Satán: Yo también, Michiko-chan. Tú también me gustas mucho.

Y se abrazaron.

Después fueron al centro comercial y allí Satán-san comió helado. Fueron al parque y allí Satán-san comió hierba. Fueron al infierno y allí Satán-san comió las almas de los pecadores.

Fin.

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