7 mar. 2019

Cómo sobrevivir al ataque de un gansorraptor

No puedes.

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¿Cómo? ¿Una entrada entera? Si ya he respondido la pregunta... Está bien... Dejaré que se hagan ilusiones.

Los gansorráptores son la nueva amenaza que puebla nuestras calles, parques y lagos. La gente empezó a traer huevos y polluelos (del mismo Infierno) porque son increíblemente monos de pequeños hasta que se convierten en enormes ocas asesinas de dos metros que no temen a la muerte.

Ahora han desplazado a otros terribles depredadores emparentados como las ocas o los horribles, horribles cisnes y parecen amenazar con quedarse ahora que tienen lugares donde anidar y comida fácil en forma de deliciosas personas. No cabía esperar menos teniendo en cuenta que todos los pájaros son malignos.

Si entrases en el territorio de un gansorráptor o te lo encontrases vagabundeando en busca de presas, lo mejor que puedes hacer es entrar en pánico. No mantengas la calma: eres un cadáver andante, tienes 99% de posibilidades de morir, maldita sea. ¡Corre! ¡Corre gilipollas, te va a atacar de todas formas! ¡Te devorará a ti y a todos tus seres queridos! ¡Aaah! ¡Aaaaaaah!

Eso sí, al contrario que nosotros, trata de entrar en pánico sin gritar: el ruido solo ayudará a atraer más gansorráptores que puedan estar cerca, reduciendo tus ya de por sí ínfimas posibilidades de supervivencia. No trates de pedir ayuda, no seas capullo/a y muérete solo/a.

Hasta ahora la gente que ha sobrevivido a los ataques de gansorráptor lo han hecho con una de estas dos cosas: muros muy altos y gruesos (por fortuna no saben volar, gracias a Diox) o potentes explosiones. Si vives en un área donde abundan, lleva siempre un cinturón de granadas de mano.

Si estás acorralado, se acabó, ya está. Muerte asegurada. En cualquier caso, si quieres engañarte a ti mismo, intenta parecer todo lo pequeño posible para que exista la posibilidad de que el gansorráptor decida que no vales la pena como almuerzo (tampoco importaría, matar les produce placer sexual) y evita todo contacto visual: las leyendas dicen que pueden hipnotizarte o echarte mal de ojo.

Eso sí, no se te ocurra darles de comer: podrían sentirse ofendidos. Además, podrían considerar que es solo el aperitivo (¡lo es!) o deducir que, si tienes comida, tu carne debe ser grasienta y blandita. ¡No les des la satisfacción de ofrecerles una comida completa!

Por último, si sobrevives (jaja. Jajajaja. ¡JAJAJAJA!) ten cuidado de no convertirte en un gansocántropo. Eh, eh, podría pasar, nosotros solo lo decimos. Por eso recomendamos acudir a un exorcista de confianza o proceder directamenta a una amputación rápida.

Y eso es todo. Lo mejor, al final, es no salir nunca de casa y probablemente no asomarse demasiado a las ventanas. No, es más, tapia las ventanas. Adopta un rifle y ponle nombre, porque es tu nuevo mejor amigo.

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