6 may. 2018

Posible uso de vientres de alquiler a aliens parasitoides para blanquear capital

(Fuente)
Los aliens parasitoides del planeta Omicron Persei 15 vuelven a estar en el ojo del huracán, al estar en el foco de una supuesta trama de blanqueo de capital relacionada con el uso de humanos como vientres de alquiler para expandir su especie. Los alienígenas ponen sus huevos en determinados órganos de humanos vivos y estos al eclosionar se alimentan de parte de los nutrientes de su hospedador hasta que pueden emanciparse, causándole habitualmente solo daños menores. Existen pruebas que llevan a pensar que los aliens podrían estar pagando por este servicio con tecnología alienígena, de tal forma que la persona que ha ofrecido sus órganos internos no tenga que pagar los impuestos relativos a la actividad económica realizada.

Esta actividad que es principalmente llevada a cabo por estudiantes y desempleados aún no está considerada legalmente, y sigue siendo polémica entre algunos colectivos religiosos y de amantes de los extraterrestres. La práctica, aunque normalmente inofensiva, presenta varios dilemas morales (sobre la paternidad legal de la criatura recién nacida) y semánticos (ya que muchos hombres han demostrado ser capaces de someterse al proceso y varios lingüistas aún se muestran recelosos llamándolos “madres”).

El proceso no es fisiológicamente muy distinto a una gestación humana, si bien es algo más doloroso en el caso de los hombres… Generalmente solo es necesario que la “madre” de alquiler se cuide y coma más a menudo para que la criatura pueda alimentarse. Dado que llega a durar de 8 a 10 meses dependiendo de la persona, no es raro que muchas personas terminen por cogerles cariño, lo que no hace más que agravar el problema.

El problema de la evasión de impuestos, claro. En un reciente libro publicado por un famoso dinosaurio verde (Cómo tributar un centavo de cada dólar) se dedica un capítulo a cómo revender en el mercado negro tecnología superavanzada obtenida de alienígenas por servicios como estos a fin de blanquear dinero. Y ciertamente es una industria que parecer estar floreciendo ahora que se han hecho públicos los medios correctos para llevarlo a cabo. El gobierno, por supuesto, combate ferozmente esta práctica e intenta confiscar toda la tecnología que puede. El asunto de las madres es tratado como un efecto secundario indeseable, pero de poca importancia.

Una de las “madres” de alquiler se ha puesto en contacto con nuestra redacción para que expongamos su caso (aunque nos ha pedido que su nombre no sea publicado). En su correo, nos explicaba que “uno tiene que buscarse la forma de ganarse la vida”, que “se le coge cariño a esos escarabajos espaciales llenos de navajas” y que “estuve a punto de no entregárselo al alien y fugarme con él, pero luego me di cuenta de que no puedo ir a otros planetas y el alienígena puede encontrarme en cualquier punto de la Tierra en el que esté”. No ha hecho, sin embargo, comentarios sobre la forma en la cual su actividad había sido amortizada.