19 mar. 2018

Guía para la bida: cómo afeitarse

Saludos, monifáticos y monifáticas, para celebrar hoy el día del padre os vamos a dar una lección rápida sobre cómo afeitarse, por si alguna vez en vuestra vida os hace falta. ¡Nunca se sabe! ¡Hay mucho loco por ahí suelto!

Por desgracia, de los miembros de Monifate que estamos en la sede en Málaga, Kha no puede afeitarse (perdería sus fantásticos poderes si lo hiciera) y Reinaldo es lampiño, así que tendremos que demostrarlo usando un coco. El proceso es en esencia el mismo.

Empezamos esparciendo bien la espuma de afeitar por toda la barba. Recordad que afeitarse es el equivalente moderno de pasarse una espada por la cara (de hecho, si tenéis una espada toledana, aseguráos de afeitaros con ella, el resultado será mucho mejor), y obviamente no vas a exponer tu piel desnuda al frío acero del enemigo. Recordad este consejo; si tenéis espuma de afeitar a mano y alguien os amenaza con una navaja, aplicadla en la zona en la que creáis que os va a cortar, ya veréis cómo no os corta.

Con cuidado, id pasando la maquinilla suavemente por vuestra piel. Algunas maquinillas permiten afeitarse a contrapelo, pero otras tienen que ser orientadas según las líneas ley. Consultad a vuestro nictólogo de cabecera si dudáis.

Una vez hayáis afeitado alrededor de ⅓ de vuestra barba, perforaos el ojo y poned vuestra cabeza sobre un vaso para drenar el líquido cerebral completamente.

Acto seguido, meted la cabeza en el horno a 190ºC, y mantenedla ahí asándose durante 10 minutos. Si veis que os aburrís, meted en el horno una consola o alguna otra fuente de entretenimiento que podáis usar con el ojo que os queda, como leer Criaturas del Vacío Celeste. Aseguraos de que lo que sea que uséis para entreteneros resista bien el calor, no querréis acabar con plástico fundido pegado por toda vuestra barba a medio afeitar.

Hammer Happiness!
Cuando veáis que vuestro coco está agrietado, sacadlo del horno, metedlo en una bolsa de plástico y arreadle muy fuerte con un martillo, igual que os hacían de pequeños en el colegio.

Una vez retirada la cáscara, volved a afeitarlo con un cuchillo o pelapatatas en sentido antihorario. Es muy importante. De hacerlo en sentido horario, sería una ofensa para el dios de las patatas y nos enviaría terribles maldiciones desde Xinzo de Limia.

Una vez estéis afeitados podéis preparar alguna receta, pero si no queréis comeros mucho el coco, también podéis llevároslo a la boca directamente crudo. No obstante, no olvidéis comprobar si vuestro supervisor canino aprueba el resultado. El mío no lo hace, por desgracia. Recibiré mil azotes por orden de El Padrino.

No obstante, espero que el vuestro sea más transigente y este tutorial os sea útil para, no sé, encontrar un trabajo o lo que quiera que hagáis las personas sin barba. Si pensáis que nuestra técnica se podría perfeccionar o que estamos como cabras, no dudéis en mandarnos hatemail a los comentarios de la entrada o nuestras cuentas de correo, G+ o twitter. ¡Feliz día del padre!