25 feb. 2017

Guía para la bida: Construye tu pirámide magnética de la suerte


Buenos días, monifates y monifatas, y bienvenidos a una entrega más de nuestra guía para la bida [sic]. Hoy os enseñaremos cómo construir una pirámide magnética de la suerte para que nunca nada malo os pase y atraigáis todo el dinero (por eso tiene que ser magnética, porque el dinero es metálico).
Vamos a usar el método popularizado por el Emperador Sagrado Souther, pero si conocéis algún método usado por algún otro artista marcial sonado también podéis usarlo. Los materiales que usaremos son los siguientes.
  1. Billetes de dólar
  2. Niños esclavos
  3. Materiales de construcción para una pirámide (más información aquí)
  4. Una antena parabólica muy, muy grande
  5. Dos cadáveres de artistas marciales legendarios
  6. Conocimientos en artes marciales

Paso 1. Mata a un artista marcial legendario

Esto debería ser relativamente sencillo: acude a tu dojo legendario más cercano, rétalo a un duelo a muerte y gana. Si crees que no puedes hacerlo, es que los conocimientos de artes marciales que te vendieron están pochos. Trata de conseguir unos nuevos en la artemarcialería.

Siempre cabe la posibilidad de saquear tumbas, engañar al artista marcial o dejarte engañar tú para matarlo sin darte cuenta. Pero ya sabéis que aquí no lo recomendamos porque preferimos siempre producto fresco.

Paso 2. Secuestra un montón de niños

Este es bastante autoexplicativo. Necesitas a los niños para que sirvan como mano de obra para tu pirámide. Es verdad que con adultos acabarías antes, pero es importante que sean niños por razones que describiremos en los pasos siguientes.

Además, los niños también son más fáciles de secuestrar. Puede que ahora mismo no te lo parezca y creas que no merece la pena tanto crimen solo por una pirámide de la suerte, pero espera unas cuantas décadas a que el apocalipsis más aburrido de la historia llegue golpeando duro y seguro que cambias de opinión.

Paso 3. Enséñales el valor del sufrimiento

Es importante que traumatices a los niños que adquieras tal y como lo hizo en su momento Souther. La cantidad de suerte que te proporcionará la pirámide magnética será proporcional al nivel de sufrimiento de los niños, así que no te contengas con ellos.

Si quieres conocer los métodos más efectivos puedes leer Cómo traumatizar a tus niños, aunque realmente cualquier cosa vale. Puedes probar, por ejemplo, a hacerlos dormir con depredadores, quemarles la piel o convencerlos de que Papá Noel y una larga lista de seres mágicos que traen regalos a los niños existen e irlos desmintiendo uno por uno.

Pero si no te sientes creativo, el siguiente paso ya debería ocasionarles el suficiente trauma como para darle una buena cantidad de energía positiva a la pirámide.

Paso 4. Ponlos a hacer pirámides

Este paso es muy importante, y tiene que realizarse al mismo tiempo a gran y pequeña escala. A gran escala, tienen que empezar a construir las pirámides usando piedra caliza tal y como describe el procedimiento tradicional egipcio. No te asustes si algunos mueren, simplemente asegúrate de reemplazarlos con otros niños más fuertes. Asegúrate sobre todo de que coloquen el cadáver del primer artista marcial dentro o lo habrás matado para nada.

A pequeña escala, los niños necesitarán hacer simultáneamente pirámides con billetes de dólar, tal y como se describe aquí. Es importante que ambos tipos de pirámides se realicen a la vez para multiplicar por dos (o incluso por cuatro) la MÀHJIA piramidal de la pirámide (además de que es absolutamente necesario para que pueda estar en estado de superposición cuántica tal y como explicaremos más adelante).

Paso 5. Aplica el segundo artista marcial legendario

Como ya indicamos en los materiales, necesitarás a un segundo artista marcial que soporte el piramidón en vida hasta que su peso le aplaste, de forma que su sangre chorree por la pirámide y la consagre. Brutal, pero necesario. De este modo la pirámide está casi lista, pero deberás usar al mismo tiempo el tenshou juuji hou (la posición de la cruz del fénix que remonta el cielo) para terminar de bendecirla. En caso de que no seas el legítimo heredero del Nanto Ho-oh Ken, búscalo para que te eche una mano en esta parte. Debería estar por ahí en Japón.

Paso 6. Pon la pirámide en una parabólica

Deberás levantar la pirámide con tus manos desnudas y trasladarla al SETI para colocarla sobre una de sus antenas parabólicas gigantes. Estar en el disco satilital [sic] hará que se cargue poco a poco de energía. Una pirámide de 50m de altura necesitará unas 70 horas y, dependiendo del tamaño de tu pirámide, hará falta más o menos tiempo en proporción, pero es difícil estar seguros, así que déjala un rato más.

Una vez esté lista, puedes cogerla y usar sus poderes magnéticos donde quieras. Claro que estos irán desapareciendo poco a poco con el uso, así que deberás volver a ponerla en la parabólica. O simplemente no la muevas nunca, es más cómodo así.

Recuerda que una pirámide es como una pila: acumula naturalmente energía y la multiplica. Exactamente lo que hace una pila. Claro que, mientras que una pila solo duplica la energía porque tiene dos polos, la pirámide la cuadruplica porque tiene cuatro lados. Las pirámides de otro número de lados son herejía.

También es necesario recordar que, debido a sus maravillosos poderes cuantopiramidales la pirámide, después de cargarse, estará en un estado de superposición cuántico que colapsará aleatoriamente entre una enorme construcción de piedra o un billete doblado como una pirámide. Es por eso que se recomienda no mantenerla en interiores.

Paso 7. Disfruta de tu suerte magnética

¡Resultados garantizados!
Gracias a los poderes de la pirámide magnética, tu suerte siempre será buena siempre y cuando estés en un radio de 20 kilómetros de la pirámide, aunque se recomienda estar dentro de ella siempre que sea posible, pues sus poderes magnéticos tienen más efecto ahí.

Y eso es todo por hoy. Tanto si no sois capaces de ponerla a punto como si creéis que los esclavos adultos son mucho mejores, aseguraos de mandarnos hatemail a correo, G+, twitter o los comentarios.