13 dic. 2016

Avance de proyectos - 15

Este mes ha resultado ser bastante productivo a pesar de que hemos estado bastante ocupados haciendo cosas en la vida real™ (yo tuve que pelearme cuerpo a cuerpo con dos universidades, eso no es algo que se vea todos los días). Aún así, de algún modo hemos sacado tiempo para los proyectos habituales (y alguno de esos en los que no solemos trabajar, curiosamente).

Ah, y Kha está retomando Garakoi. Y yo me estoy emocionando por ello. Quizás demasiado. Cuando eres muy forofo de una obra no-publicada se concentra todo el fanboyismo en tu persona, es genial.

Por otra parte, Criaturas del Vacío Celeste sigue ahí a la espera. Tenemos que acabar unos trámites (probablemente estén listos el mes que viene) y ya sacamos la campaña de indiegogo. Y ahora os voy a hablar de algo que me da mucho que pensar.

El metaverso monifático

Si lleváis un rato siguiéndonos, os daréis cuenta de que frecuentemente hablamos de una dimensión alternativa en la que la Tierra se llama Thierra, España se llama Himandia, y la capital de este país no es Madrid, sino Old Pork City.

Esta dimensión sirve como ambientación para un buen porcentaje de nuestras obras, lo cual a veces da cosas muy curiosas como que Drunk Rhapsodist Night Club, Perro Tropiezo y Garakoi tienen lugar en la misma continuidad (aunque en el caso de la última, con miles de años de diferencia).

Por supuesto hay cosas que se salen de este gran contexto; como por ejemplo Yrion & Hitler, que tiene lugar en una versión alternativa de nuestro universo que es algo más parecida a él (aunque tampoco demasiado) y La Busqüeda, que está ambientada en Shitty World, la mejor dimensión de todas. Pero sea como sea, la mayor parte de cosas que contamos tratan sobre la Thierra, que es el sitio donde celebran Dadiván y donde está localizado el infierno laico, entre otras cosas.

El problema es que, teniendo en cuenta la cantidad de proyectos que a largo plazo que tenemos en mente y lo estúpidamente masivos que son algunos de ellos, a veces nos encontramos con dos problemas: "qué pasa antes de qué" y "qué deberíamos publicar antes de qué".

Con ese problema nos enfrentamos especialmente en el "libro de historias" que podéis ver en la lista de arriba, porque hay una historia que debería salir después de una novela corta que se está escribiendo y otra que debería salir después de un videojuego que se ha escrito pero no programado. No es el único caso, claro, hay otras muchas obras con las que hay que andarse con cuidado. Por ejemplo, es una buena política que por ahora no proyectemos ninguna historia que tenga lugar en los alrededores de la novela masiva que encabeza la lista. Teniendo en cuenta la cantidad de cosas que pasan en ella, no sería demasiado sensato.

Esta clase de cosas a veces le rompen los esquemas a uno. No solo sobre qué publicar antes o a qué proyectos darles prioridad, sino además sobre qué ocurre cuándo y qué consecuencias tienen los sucesos que tienen lugar en una historia.

Para parchear un poco el problema, nos hemos asegurado de establecer una línea temporal de los sucesos que pasan en la Thierra, así como de marcar una "fecha de entrega" aproximada de cada uno de nuestros proyectos para no liarnos (cosa que pasa igual porque tenemos la costumbre de ponernos a trabajar espontáneamente en cosas que se supone que no tienen prioridad).

En conjunción a la línea temporal, hemos hecho un pequeño inventario de personajes y localizaciones de la Thierra. Nada en especial, solo nombres categorizados por el universo al que pertenecen y en qué obra saldrán. En principio la idea era hacerlo para entendernos nosotros mismos, pero la palabra "databook" resuena fuerte en nuestras cabezas.

Aunque para hacer eso, claro está, primero hay que publicar muchas otras cosas. Muchas cosas que en muchos casos están escritas en nuestras cabezas pero que tenemos que buscar la forma de sacarlas de ahí antes de que nos vuelvan malditamente locos. En la última reunión grande que tuvimos determinamos que una fecha apropiada para un databook así sería para la celebración del vigésimo aniversario de Monifate. Sí, aún no hemos cumplido 8 años. Vamos a morir todos sin verlo hecho, ya veréis.

Sea como sea, esperamos que podamos ir sacando cosas de nuestra cabeza a un ritmo aceptable este próximo 2017. Y que poco a poco podamos ir dejando paso a nuevas obras que nos darán nuevas ideas que después tendremos que llevar a cabo. Y así hasta que nos muramos.

Pero antes de que lo hagamos, podéis dejarnos algo de hatemail en twitter, G+, nuestro correo o los comentarios para hacer lo que queda de nuestra vida más llevadero. Y recordad que el día de año nuevo os desvelaremos más proyectos reales y falsos para mantener el hype todo el año. Por si creíais que no nos merecíamos el hatemail.

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