27 jun. 2016

Los candidatos culminan su entrenamiento para la Rueda del Tormento

La Rueda, en alguna parte de Los Monegros
Después de una campaña electoral acelerada y unas votaciones con unos resultados aún confusos, los candidatos del 26-J se disponen a adoptar sus posiciones en la Rueda del Tormento que decidirá quién será Presidente del Gobierno en la siguiente legislatura tal y como marca la tradición.

Para todos aquellos que no recuerden el proceso de elecciones anteriores, la Rueda del Tormento es el sistema preferido por el Congreso de los Diputados para elegir al presidente del ejecutivo. Durante este proceso, los candidatos electorales de partidos con al menos un escaño tendrán que empujar uno de los radios de la monstruosa Rueda del Tormento, cosa que además servirá para proporcionar energía eléctrica al Palacio de la Moncloa durante los próximos días.

El último candidato en quedar en pie será nombrado presidente de España. Por suerte pueden ayudarse de sus diputados, que pueden turnarse en el empujar o incluso ayudar a otro candidato siempre que el suyo aún esté empujando.

Como en otras ocasiones, el proceso empezará una vez se elija al presidente del Congreso (que con toda seguridad será de nuevo Patxi López), quien lucirá la máscara de verdugo y administrará los latigazos durante toda la competición para asegurarse de que ningún candidato tiene descanso. Tras esto, el rey despejará tres días de su agenda para presidir y arbitrar la ceremonia que, como siempre, comenzará con el clásico saludo “Ave, rex, rotaturi te salutant”.

En las últimas elecciones se consumió el plazo de tres días sin que quedara un único candidato en pie, pero, aunque en estas las cosas parecen estar más o menos igual, hay una serie de cambios clave.

Mariano Rajoy, que sigue siendo, en sus propias palabras, “una beshtia parda nacida para empujar” gracias a sus poderosa musculatura adquirida con las técnicas secretas de entrenamiento de José María Aznar, ha ganado todavía más escaños, lo que sin duda podría ser clave para decantar la balanza a su favor.

Pablo Iglesias, que confiaba en la ayuda de Alberto Garzón para suplir la fuerza de empuje que su cuerpo no puede proporcionar debido a que su complexión no le permite ser una masa de músculo, ha recibido un resultado mucho peor de lo esperado; probablemente porque los votantes no confían en que sea capaz de aguantarse en la Rueda del Tormento. Además, nuestros analistas afirman que sus intenciones de cambiar la ley electoral para eliminar una práctica con tanta tradición como esta no hacen sino despertar desconfianzas entre la población.

Albert Rivera, por su parte, descuidó su entrenamiento en los últimos meses y ha sido castigado en las urnas por ello. Sus intenciones de confiar en Pedro Sánchez para ayudarle a empujar su sección de la Rueda parecen haber despertado sospechas entre sus votantes, que quizás piensen que cuando llegue la hora de la verdad no tendrá la suficiente fuerza física como para mover el país y defender sus intereses.

Pedro Sánchez, por su parte, ha dejado caer en una rueda de prensa sus intenciones de hacer como que se cae en el segundo día en la Rueda para facilitar la investidura de Mariano Rajoy. Sin embargo parece bastante atlético y dispuesto a empujar, lo que pudo haber causado confusión entre sus votantes.

Pero a pesar de estas pequeñas anomalías y de las continuas reclamaciones por parte de sectores de la sociedad acerca de que los políticos son cada vez más mostrencos de dos metros sin formación política real, nadie ha dado un paso real aun para reformar esta parte de nuestra constitución.

Y mientras tanto, en el Senado comienzan a calentar los hierros para la prueba de fuego.

¿Quién creéis que debería alzarse victorioso en la Rueda del Tormento cubierto de sudor, sangre y gloria? Mandadnos hatemail al respecto a nuestro correo o nuestras redes sociales como twitter o g+. O incluso en los comentarios de esta entrada. Nos vemos.