6 jun. 2016

Empleos del Futuro - 14

Hoy, en Empleos del futuro presentamos a la:

Policía de la música

La policía de la música es una brigada especial de la guardia civil de reciente creación. Su propósito es asegurarse de que la gente solo escuche música buena y, junto con la policía del arte moderno y la de la cerveza artesanal, hacer que el snobismo y la pedantería sean más seguros para todos.

Su uniforme se ciñe a la moda del siglo XVIII con sus levitas, sus mallas, sus pelucas con tirabuzones y poderosas pistolas de avancarga láser que cargan con linternas. Además, en las oposiciones para acceder a la brigada, se dan puntos a favor por traer la susodicha peluca de tu casa.

Pero que no os dejéis engañar por su aspecto: son gente con gran experiencia en el campo de la crítica musical, pero que al mismo tiempo muestran una inquebrantable lealtad al gobierno y a los cánones musicales impuestos por el mismo.

Por lo general, carecen de escrúpulos y no tienen ningún problema en disparar antes de preguntar si ven que alguien está escuchando a Justin Bieber o a Camela. A pesar de las muchas demandas por brutalidad policial, el gobierno hace la vista gorda dado que recientes encuestas demuestran que gran parte de los votantes está de acuerdo en que hay gente que merece una paliza por escuchar esa mierda.

Uno de sus mayores logros ha sido convertirse en el azote de numerosas tribus urbanas a las que persiguen por la calle o en sus casas, realizando redadas periódicas en las que confiscan todos los archivos y aparatos de reproducción para destruirlos en un fuego purificador. Pero ahora se plantean aumentar su rango de influencia pasando a la red.

Este trabajo promete ser más sencillo de lo que en un momento se esperaba debido a la reciente moda de que los usuarios publiquen en las redes sociales la música que están escuchando. Naturalmente, los policías de la música aprueban y favorecen dicha tendencia, y tienen varias cuentas sockpuppet en las que se dedican exclusivamente a esta actividad con el fin de evitar que se pase de moda.

También han habilitado un teléfono anónimo en el que puedes denunciar que tus familiares, amigos, vecinos o extraños en el metro están escuchando música horrible. Como es de esperar, esta línea recibe centenares de llamadas al día, tantas que no es raro que la persona que ha hecho la llamada sea puesta en espera durante horas por falta de operadores para atenderla. Sin embargo sigue siendo un servicio increíblemente eficiente, y por lo general el arresto tiene lugar entre quince y treinta minutos después de que se hayan tomado los datos.

Y por si eso no fuera suficiente, actualmente colaboran con el Ministerio de Cultura para producir una lista de canciones aceptadas por su calidad y conveniencia para el estado, que serán las únicas que podrán ser reproducidas de modo que la policía de la música no tenga que decidir ad hoc en cada una de sus actuaciones.

Estas medidas no solo prometen una nueva edad dorada del arte musical, sino también prometedoras plazas para todos los melómanos musculados que estén dispuestos a cubrirlas en el futuro. ¡¿A qué esperáis?!

Si estáis deseando que este cuerpo crezca para denunciar a vuestro cuñados o creéis que son un movimiento más del gobierno para controlar a la ciudadanía u os gustan Camela y Justin Bieber mandadnos hatemail a nuestro correo o, si no sois tan clásicos, a nuestro twitter, g+ o los comentarios de esta misma entrada. ¡Muchas gracias de antebrazo!

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