9 may. 2016

Se lleva a cabo el primer transplante de amigos con éxito

Tras una larga intervención que ha durado semanas en el hospital de Nuestra Señora del Castigo, un equipo de especialistas formado sobre todo por cirujanos y psicólogos ha conseguido que Ausonio Benítez vuelva a tener amigos transplantándole los de un donante difunto.

"Ya pensaba que nunca más podría llevar una vida normal", declaraba el receptor del transplante, "pero los médicos me han devuelto la esperanza".

El señor Benítez había sufrido dos años atrás un severo y violento caso de alitosis que había ido erosionando progresivamente sus relaciones interpersonales. Cuando los servicios sanitarios al fin lo detectaron, no pudieron salvar más que la relación con sus familiares cercanos y su perro.

Ausonio resistió el duro golpe como pudo volcándose en la televisión y los simuladores de citas. No obstante, cuando el sociólogo que le trataba le habló del nuevo procedimiento quirúrgico que se estaba desarrollando y le ofreció la oportunidad de volver a disfrutar de la amistad, no lo dudó un instante a pesar de los riesgos que acarreaba la intervención.

"Se había intentado otras veces", declaraba Mauricio Salcedo, líder del equipo médico que practicó el transplante, "pero sin éxito debido a que en todas las ocasiones los nuevos amigos habían rechazado al receptor, a veces causándole daños irreversibles a su autoestima".

Sin embargo todo fue bien: los nuevos amigos de Ausonio se adaptaron perfectamente gracias a la similitud en intereses y estilo de vida con los del donante, además del constante esfuerzo de los médicos por hacerle parecer un tipo majo y allanar el terreno para que pudieran hacer cosas entretenidas en grupo hasta que la recuperación fue completa. El equipo y el paciente se congratulaban del feliz resultado.

"Es maravilloso volver a tener a alguien con quien salir. Vale que son treinta años mayores que yo porque el donante ya era de la tercera edad, pero estoy aprendiendo a jugar al tute y a la petanca y me lo paso de maravilla criticando las obras".

Se espera que en el futuro se mejore esta técnica y pueda salvar la vida emocional de otros pacientes con dolencias como no tener gracia pero creer que sí o ser patológicamente guarros.


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