13 abr. 2016

Tesis endruosa y monociclástica sobre las effes

Resumen

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Introducción

¿Qué es una effe? ¿Cómo puedo effear? ¿De dónde venimos? Esas son algunas de las más extracitíferas preguntas que toda la humanidad se ha hecho antes de irse a la cama una o más veces (Kabapu, 1996). Muchos intrépidos investigadores han tratado de desencriptar la enmarañada maraña de cables metafóricos presente en todas las effes del universo conocido, la mayor parte de las veces sin éxito, y algunas veces mientras comían caramelos de piña (Williams et al 2004). Esto, por otra parte, no es más que el principio en el campo del estudio de las effes y el effeo. Solo un pequeño paso adelante después de pasarse años caminando hacia atrás sin ni siquiera saberlo.

Obviamente, se han descubierto cosas sobre las effes. Todos tenemos effes con nosotros o las tuvimos en algún momento de nuestras vidas, todos hemos nacido con la intrínseca capacidad de effear, todos tenemos una parte de los ojos blanca, todos hemos hecho entrar en erupción a tres volcanes simultáneamente mientras veíamos la telenovela de la tarde (Kabapu 1996)... Sin embargo, los avances en el campo de las effes han sido siempre vagos y escasos, como si una fuerza mayor estuviera impidiendo que se supiera tal cosa. Esto, evidentemente, es una chorrada.

Nosotros consideramos que no solo podemos, sino que debemos, avanzar en el campo del conocimiento y el dominio de las effes tanto como podamos, siendo este nuestro deber como ciudadanos. Sin embargo, a veces es difícil saber cómo enfrentarse a una effe, donde encontrarla y cómo evitar que se oxide o caduque antes de que la cortemos con bisturís debidamente carbonizados. Para esto normalmente necesitamos dinero o panchitos (Garciláñez & Williams 2008).

Es, pues, objetivo de este trabajo el desentrañar los secretos de las effes y el effeo a varios niveles, así como buscar la posible forma de aprovecharlo para fines humanitarios; como la creación de escuelas y hospitales o la construcción de máquinas expendedoras del tamaño de edificios que vendan únicamente zumo de ciruela desionizado con amoníaco y truguniemo (a pesar de que este último compuesto no existe).

Materiales y métodos

Este estudio está compuesto de tres experimentos independientes, uno por cada una de las direcciones del espacio. En el primer experimento se hizo una batería de 20 pruebas consecutivas en un recinto cerrado con avestruces mutantes del espacio exterior para tratar de encontrar la forma de darle sentido al resto de los experimentos. En el segundo, se usaron varios enderros perfetirífenos separados en un grupo control y un grupo descontrol para tener en cuenta la creciente entropía del universo. El tercero es una broma interna de nuestro departamento de investigación, pero lo queremos publicar igual.

Primer experimento: el vuelo de la avestruz mutante

Figura 1: Representación gráfica
de los gorritos calientes
.
Para este experimento usamos las mejores avestruces mutantes de nuestra dimensión, 50 individuos de cada sexo. Nos aseguramos de sazonarlas con aceite de motor, vinagre de modem y pimienta. Una vez cocinadas, nos aseguramos de que completaran un test de resistencia previo antes de pasar a la batería de pruebas. En este test, deberían correr 200 metros a la pata coja y luego cantar "El novio de la muerte" en tuvano. Si además, conseguían realizar un canto diatónico, se las premiaría con un apartamento en Torremolinos.

80 de los individuos (231 machos y 210 hembras) no consiguieron pasar este test previo. El contingente restante fue introducido en una lavadora puesta a centrifugar donde se encontrarían a la gran voluntad del gran universo que les haría pasar 20 pruebas (de las que posteriormente nos comunicaría los resultados) para probar si las avestruces eran dignas de tal poder.

Todos los individuos restantes murieron tras este proceso y fueron usados para hacer gorritos calientes (como perritos calientes, pero para poner en la cabeza, véase la figura 1).

Segundo experimento: la noche de las effes vivientes

En este experimento regulamos 7 effes anchainerizadas según el protocolo de Williams et al (2004) con los ajustes para la constelación de Extracifífero, la pizza de Endrenicámino, un Cestrero y el número Dos. Estas configuraciones fueron las seleccionadas porque en el momento en el que escribimos el protocolo eran las que más nos gustaban.

Para realizar el experimento pusimos las effes en una cámara de bacío (parecido al vacío pero diferente a él de una forma similar a lo que sucede con las vacas y las bacas, véase Garciláñez & Williams 2008). Las effes del grupo control fueron controladas con tests de alcoholemia y velocidad. Las effes del grupo descontrol, fueron dejadas (junto con su correspondiente cámara de bacío) en el Festival Internacional del Mundo Celta de Ortigueira del 2014.

Una vez hechos los experimentos, las effes fueron devueltas a su estado salvaje y las cámaras de bacío quemadas y purificadas como marca el protocolo (Williams et al 2004).

Tercer experimento: el otro

En este experimento, acabábamos de levantarnos y aún no sabíamos de todo lo que estábamos haciendo. No tenemos ni la menor idea de cómo obtuvimos esos resultados ni lo que estábamos haciendo, pero nos sentimos obligados a publicarlo de todos modos debido a la naturaleza intrínseca de las effes (Kabapu 1996). Como detalles podemos decir que uno de nosotros estaba vomitando sangre cuando terminó el experimento y la CIA está completamente convencida de que invocamos a Dios y a Satanás para que jugasen al Super Smash Bros de la Wii U.

Resultados

Figura 1: ¿Qué cojones?
Figura 2: ¿En serio?
Figura 3: No jodas, tío. No jodas.

Los resultados son completamente incongruentes (figuras 2, 3 y 4). Si observáis estas gráficas os daréis cuenta de que no tienen ni el más mínimo sentido, sobre todo la de los puntos. El estudio ha sido un completo fracaso.

Discusión

Como podemos observar, la naturaleza de las effes no puede ser medida por un mortal, y todos los que traten de hacerlo recibirán el más doloroso de los castigos divinos por tal afrenta (Kabapu 1996). Aún así, nuestra naturaleza mortal nos empujó a tratar de resolver inútilmente este misterio. Llorad por nosotros, pues los que no tienen ojos no pueden llorar (Kabapu 1996, Williams et al 2004).

Bibliografía

Garciláñez, O.J., Williams, D. (2008). The ultrastructure of an effe as seen through a brick wall. Sains, 9, 4-1083.
Kabapu, Dr., (1996). My effe, a love story.
Williams, D. et al (2004). How to effeate with a teaspoon. Journal of stupidity, 843, 3-625.

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