4 nov. 2015

Sachanismo

Saludos, almas en pena que leéis Monifate. Para celebrar esta nuestra entrada número 666 os tenemos reservado algo muy especial. No, no es Yrión desnudo (otra vez), es algo mejor. Vamos a hablaros de qué es el Sachanismo, una de las religiones mayoritarias de Pork. Su historia, creencias, adeptos, ritos, etc.

Como decimos, el Sachanismo es una de las religiones principales de Pork. Llegó hasta la ciudad maloliente desde el este de Oyropa (la Europa de la Thierra) cuando los políticos vampiros se mudaron. El sachanismo era su religión, así como la de sus cientos de esclavos que más tarde dejaron de ser esclavos y se convirtieron en su mayoría en funcionarios. Y de este modo, a pesar de ser un culto extranjero y tener que competir con otros más afianzados como el Ctholhicismo y la miriada de dioses nativos de Himandia como Muunerva, consiguió medrar bastante.

Como cabría esperar por el nombre (o quizás no tanto), rinden culto a Sachán, que es el nombre con el que suelen referirse al Satán del infierno laico (el cual, según ellos, es una tarta de fresa con una espada clavada). Los sachanistas creen que Sachán es un ser de benevolencia absoluta y que fue injustamente atrapado en la nevera que es el décimo círculo del infierno por el Diox del cielo laico. Debido a eso, rezan para que Sachán se libere de su tiránico yugo y controle el cielo, el purgatorio y el mundo material además del infierno, para que todo sea felicidad en todos los planos de la realidad.

Y puede que esto de la felicidad y la benevolencia y los nombres monos os cojan un poco por sorpresa. Y es perfectamente comprensible, uno se espera que los adoradores de Satanás sean por lo menos oscos y desagradables. Pero este no es el caso con los sachanistas, que creen que todo en el mundo ha de ser amor, felicidad y monosidad; actitud de la cual derivan sus peculiares costumbres.

La mayoría mantienen, de hecho, que lo que más feliz hace a todo el mundo son los dulces y los alucinógenos. Especialmente cuando van juntos en su pastelería consagrada. Además, también creen que las cosquillas son la forma más perfecta de contacto corporal, y tratan de hacérselas entre ellos contínuamente.

Aunque por otra parte tienen tendencia a sobreactuar cuando no todo es feliz, normalmente siendo violentos contra sí mismos. Pero no siempre: a veces son violentos hacia otros y, de hecho, los más radicales creen que todos los que no son súper felices deberían estar muertos. Otros, sin embargo, reconocen que solo intentan ser superfelices porque creen que Sachán nunca será liberado y el mundo es el verdadero infierno del que nunca podrán escapar…

Por lo demás son los perfectos vecinos: les encantan la jardinería (para cultivar todo tipo de sustancias y seguramente extender el dominio de la jungla), las manualidades, que a menudo incluyen una cantidad monstruosa de colores pastel, los juegos de mesa y las visitas. Pero si te invitan a alguna de sus misas rosas, no vayas.

No porque corras ninguna clase de peligro por ir; de hecho son completamente inofensivas. Lo que pasa es que son increíblemente extrañas y es bastante probable que te den mal rollo y/o te quiten el apetito.

Las misas rosas se celebran por lo general en las iglesias sachánicas, grandes edificaciones pintadas con colores pastel y llenas de dulces, peluches, cachorritos y juguetes. El evento en sí tiene lugar en la sala más grande, normalmente llena hasta arriba de bancos rosas acolchados.

Durante las misas rosas el sacerdote (que no es más que un sachanista normal, cada día toma el papel uno distinto) recita varias oraciones en lenguas olvidadas mientras está hasta las cejas de alucinógenos. También es muy común que se hagan degustaciones de dulces que traen los propios adeptos de la religión y, una vez por semana (normalmente en viernes) se hace un sacrificio de una cabra, a la que se arroja viva a una olla de caramelo fundido. Es común que se ponga j-pop a toda hostia mientras se realiza este ritual para que los sachanistas no tengan que escuchar los gritos de dolor del animal al quemarse hasta morir por contacto con el caramelo caliente.

Sí, vaya, una misa normal, solo que mucho más maja.

Esperamos que este breve artículo sobre sus creencias y costumbres os haya resultado esclarecedor y os haga pensar más sobre lo maravilloso de la diversidad religiosa. Nos veremos pronto con cosas que son totalmente ciertas, pero hasta entonces, mandadnos hate mail diciendo, no sé, si el sachanismo os da mucho miedo o que os ha salido un grano y no tenéis claro si reventarlo o ponerle nombre. ¡Los comentarios están siempre abiertos! ¡Hasta la próxima!

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