17 may. 2015

La gloriosa gesta de Monifate (2009-2010)

Sabe, oh, príncipe, que entre los años en que los océanos anegaron la web 1.0 y los años en los que la humanidad fue reemplazada por robots venidos del espacio, hubo una edad no soñada en la que brillantes reinos ocuparon la tierra. Guiados por su osadía y alentados por la promesa de fama y fortuna, centenares de bravos guerreros reunidos en pequeñas compañías surcaban las tormentosas aguas de internet con nada que perder aparte del tiempo y la cordura. Esta es la historia de uno de esas compañías, hoy conocida como Monifate.

La historia comienza con nuestros dos héroes, Frikimandor y Khazikeinen, llegados de los decadentes y cada vez más oscuros reinos de la Frikipedia, dispuestos a aplastar con sus teclados los tronos de la tierra.

Fue en una edad lejana a la que apenas alcanza el recuerdo cuando acudieron al gigante Borja, con intención de combatirlo para que les revelará todos los secretos del universo, la vida y to. Pero dado que el gigante volcaba todo su conocimiento en un blog, se limitaron a robárselo en un despiste tras emborracharlo con tang con sabor a alcohol. Así abrieron su propio Bló de la Curtura y, por los dioses, qué hermoso era.

Y a la llamada del cuerno que hicieron sonar desde la colina en la que se alzaba el Bló acudieron nuevos aliados, dispuestos a unirse al establecimiento del nuevo dominio, como Forelanseron el Maestro de Máquinas, Kirill0vyos el Ruso, Protor el Normal, Mel-kor el Psiónico Oscuro o Sancha la Rosa.

Pero su ambición iba más allá de intentar revelar todos los secretos de la vida y el universo y eso a los mortales desde las torres de mármol de sus fortalezas, deseaban crear criaturas de humor sobresaliente con las que alejar la ponzoñosa miasma que cubría la tierra como el sol de la mañana aparta las sombras. Y con este objetivo se encerraron en sus forjas y talleres para crear piezas de gran habilidad que colocaron en el lugar que entonces se conocía como Monifate Vídeos.

Y no pasó mucho antes de Frikimandor y Khazikeinen, reunidos con sus seguidores, se preguntaran, ¿por qué han de estar separados estos dos, que tan provechoso son para el hombre y la república? Y con no poco trabajo hicieron uno de Monifate Vídeos y el Bló de la Curtura, uniéndolos en la obra que desde entonces se conoció como Monifate S.A. Y desde ella se alzaron, con la espada en la diestra y un grito de guerra en la boca: Is not epic?

Bajo este estandarte, con incansable ardor y bizarría, continuaron con su viaje, plagado de peligros. Así encontraron a Félix Felicis, al que ayudaron mediante las ignotas magias de la programación a encontrar el sentido de la vida al final del pasillo perdido, custodiado por un feroz pez de una cabeza e innumerables dinosaurios emplumados.

Sus viajes los llevaron también al reino perdido de la India, donde ayudaron al hijo del rajá con un delicado asunto íntimo. Por su leal servicio, el rajá los obsequió con dos cachorros de monigote, uno azul y uno verde, a los que llamaron Nieb y Ziel.

Pero no tardaron en venir las desgracias. Tras perder el amparo de su deidad protectora, la heiirafa Betadine, Mel-kor, el psiónico oscuro, mostró sus verdaderas intenciones y trató de arrastrar a la compañía a las tinieblas. Pero con ayuda de su nueva deidad y soberano, el antiguo dios del que pocos osan pronunciar el nombre y ninguno tiene valor a contrariar: Filippo, Frikimandor y Khazikeinen consiguieron sellar a Mel-kor en el inmenso vacío celeste. Mas esta no sería la última vez que se verían perturbados con su presencia, pues antes de ser desterrado maldijo a la compañía de Monifate S.A. con su futuro regreso, y la miseria que este traería consigo.

Quisieron además los dioses que se hiciera otra vez honor a la frase “las desgracias nunca vienen solas”, pues Sancha la Rosa desapareció una fatídica mañana, dejando tras de sí un leve recuerdo de su existencia, que con el tiempo también sería borrado.

Ah, el tiempo, el único monarca más poderoso que Ozymandias, y cuyo reinado se extiende de forma infinita. El tiempo fue una prueba para nuestros héroes más insalvable que el mayor de los abismos. Ya poco quedaba del arrojo con el cual se echaron a la aventura, sus corazones vacíos de entusiasmo y ánimo y llenos de desidia y apatía en su lugar. Sin darse cuenta, habían dirigido su barco a las entrañas de una bestia.

Mas el bravo Frikimandor, armado con la osadía de un dragón, fue capaz de despertar de su sueño que amenazaba con ser eterno. No le fue difícil hacer que su más leal camarada, el feroz Khazikeinen, recuperara también la cordura, pues moraba en su alma el espíritu de un tigre hambriento. Habiendo recuperado los dos el juicio, no tardaron en hacer que su compañía recobrara el sentido.

Y así, Frikimandor, Khazikeinen, Foleranseron, Kirill0vyos y Protor juraron de nuevo lealtad a la compañía y se establecieron como el legendario Monifate de los cinco, al que los dioses bendijeron. Nuevos males, conocidos y desconocidos, poblarían su futuro, pero su consciencia de estos problemas era tan grande como su intención de resolverlos.
De izquierda a derecha: Khazikoinen, Frikimandor, Forelanseron, Kirill0vios y Protor (tumbado)

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