21 nov. 2014

Los tres marranos

(Fuente)
Éranse una vez en la mágica tierra de Reino Unido tres hermanos que eran tres marranos. Acababan de entrar en esa edad en la que se te revolucionan las hormonas y no hacían otra cosa que no fuera mirar pornografía en internet; algo que técnicamente está censurado para los menores de edad en este mágico país de países. Eso alertó a las autoridades que mandaron a la casa de los tres hermanos al más indicado para enfrentarse a la situación: el Sheriff Lobo (que por algún motivo ahora es británico).

Pasados unos días, el Sheriff Lobo llegó a la casa de los tres marranos con varios coches de policía y helicópteros, y les pidió amablemente que salieran de casa con sus ordenadores en alto. Como los tres marranos no estaban dispuestos a dejar su pornografía y tampoco eran capaces de levantar sus respectivos ordenadores para cumplir con las peticiones del sheriff decidieron atrincherarse, cada uno en su habitación.

El marrano más joven cerró la puerta, esperando que si las fuerzas del orden la abrían por la fuerza le daría tiempo a cambiar de pestaña del Firefox y de decir que estaba buscando información para hacer trabajos.

El marrano del medio no solo cerró la puerta, sino que además puso un cartel de no pasar con símbolos de peligro biológico pobremente dibujados, suponiendo que la policía tendría la decencia y el cuidado suficiente para no traspasar un área restringida.

El marrano mayor, haciendo uso de sus privilegios de primogénito cerró la puerta y echó el pestillo, asegurando así que nadie fuese capaz de entrar de ninguna forma. En efecto, ni el mejor de los arietes jamás confeccionados podría superar el poder del pestillo. El pestillo es una deidad menor.

Cansado de esperar a que los marranos salieran de casa, el Sheriff Lobo entró seguido de mitad de sus hombres. La otra mitad seguía pilotando los helicópteros para asegurar que no se cayeran.

El sheriff saludó a los padres de los tres marranos y les explicó la situación. Su madre le contestó que sus hijos no veían pormos de esos raros, pero el sheriff la ignoró porque ese era su trabajo.

Los policías subieron rápidamente las escaleras de la casa y llamaron a la puerta del marrano pequeño . Al ver que no respondía y oír sonidos raros dentro, el Sheriff Lobo abrió la puerta. El joven rápidamente cambió de pestaña a una de la wikipedia que trataba sobre la censura. Como el sheriff no las tenía todas consigo, le dijo al joven:

—Entrégate sin oponer resistencia o registraré y registraré y tu porno encontraré.

El marrano más joven salió corriendo aprovechando el factor sorpresa y se metió en la habitación del hermano mediano. Este lo recibió de mala gana mientras se subía los pantalones y cambiaba de pestaña en el Firefox.

El Sheriff Lobo no tardó en llegar a la puerta de la habitación. Al ver los carteles de peligro biológico suspiró profundamente, y abrió la puerta de la habitación del hermano mediano. Al verlos a los dos dijo:

—Entrégaos sin oponer resistencia o registraré y registraré y vuestro porno encontraré. Los dos hermanos salieron corriendo de la habitación, burlando de nuevo al Sheriff Lobo. Quizás le convendría pensar en ponerse en forma.

Se dirigieron a la habitación del hermano mayor, el que tenía echado el pestillo. Debido a eso no pudieron abrirla para meterse dentro sin avisar y se pusieron a dar golpes en la puerta para llamar su atención (probablemente también estaba viendo porno) mientras el sheriff se acercaba de forma relativamente rápida, pensando seriamente en si debería jubilarse. En el último momento, el mayor de los marranos abrió la puerta, dejó entrar a sus hermanos, la cerró en los morros del sheriff y volvió a echar el pestillo.

El Sheriff Lobo, viendo que era incapaz de abrir la puerta llamó refuerzos. Sus hombres, en un arrebato de inspiración, trataron de apilar coches de policía hasta para poder llegar así a la ventana del hermano mayor, entrar por ella, abrir la puerta, y dejarle pasar al Sheriff lobo. Tras numerosos intentos que supusieron unos gastos al cuerpo de policía equivalentes al peso de dos elefantes africanos en oro; los agentes acabaron par darse cuenta de que tenían helicópteros. Pero esto tampoco sirvió de nada, pues la ventana también tenía el pestillo echado. Diantres.

Desesperados, los agentes decidieron mandar un dron espía por la chimenea para que entrara en el cuarto de los marranos y abriese la puerta. Pero la chimenea estaba encendida... y la estufa no conectaba con la habitación. ¿Por qué iba a hacerlo?

Habiendo perdido buena parte de sus fondos y toda su dignidad, las fuerzas del orden se retiraron para nunca más volver.

La moraleja de esta historia es: si haces algo ligeramente mal visto por la ley, asegúrate de poner un pestillo en la puerta de tu habitación

Pero ahora en serio, ¿sabéis que alrededor del 20% de los 100.000 sitios web más transitados han sido bloqueados por los "filtros de pornografía" de varios proveedores de internet de Reino Unido alentados por el gobierno?