1 nov. 2014

El Infierno

Aprovechando este día de Todos los Santos vamos a hablar de a dónde iréis tras morir: el infierno. Sé lo que estáis pensando, "pero yo no soy cristiano, no voy a ir al infierno", y normalmente tendríais razón, pero este que os voy a describir es un infierno laico y equitativo, todo el mundo tiene el derecho y el deber de ir a él, aunque sea solo de visita. También es probable que penséis que, en caso de que exista tal infierno, os salvaréis por darle pan a los viejos y ayudar a cruzar a los patos o algo así. Si es así, os equivocáis. Empecemos pues.

Puerta del infierno

La puerta del infierno antes
de que le pusieran el cartel.
(Fuente)
La puerta del infierno está en Vegadearriba del río cazuela, y es un reclamo turístico muy importante de esta región. Es una atracción turística importante de esta zona, es raro que no la conozcáis. Oh, cierto, que es un ayuntamiento situado en otra dimensión. Qué cosas.

La puerta está adornada con muchas flores bonitas (los demonios son menos ominosos y más... raros de lo que los pintan en la cultura popular, como ya veréis). En el dintel hay una inscripción que reza "Aquel que entre que se prepare a pasarlo bien". Tras la puerta se encuentra la antesala del infierno.

Antesala del infierno

Que abandone toda esperanza
aquel que aquí entre.
(Fuente)
Aquí se tortura a los flojos, los que no han hecho nada en su vida, ni bueno ni malo. Esta zona es una gran sala de informática de un colegio rural, y las almas están condenadas eternamente a hacer trabajos sobre temas que no conocen con un ordenador viejo y achacoso y sin conexión a internet ni juegos instalados. Si se pasan del plazo de entrega o realizan un trabajo malo (cosa que ocurre virtualmente siempre) el ordenador les explota en la cara y tienen que volver a empezar de cero (también pueden conservar lo que habían hecho de trabajo, pero solo se les ofrece disquetes para ello).

Tras esta antesala hay una habitación muy larga con muchos baños perpetuamente estancados y desbordando que se suele conocer como el río Aqueronte. Para evitar que los visitantes y condenados se mojen las botas a la hora de pasar al primer círculo del infierno, Caronte transporta a los viajeros en un monopatín con sidecar con ruedas con palas para poder pasar sobre el agua sin problemas.

Tras este río se encuentra el primer círculo... y todos los demás. El infierno es un enorme agujero cónico bordeado por trozos de tierra circulares donde se realizan castigos más crueles a medida que se desciende. Aunque si les preguntas a los demonios probablemente te digan que están jugando con las almas. En serio, ya veréis.

Primer círculo: Limbo

El Limbo es, de los círculos del verdadero infierno, el único que no tiene un castigo de verdad. Lo cual es irónico teniendo en cuenta que en la antesala sí que te castigan. En cualquier caso, el Limbo es como la Tierra, solo que en blanco y negro y con tonos muy oscuros. Aquí van las almas de los que hicieron maldades en vida de las que no se arrepintieron antes de morir, pero que tampoco eran para tanto. Si alguna vez has levantado un poco la bolsa en la frutería para que la etiqueta pusiese un peso menor que el correspondiente a la fruta que te llevas, pegaste un chicle bajo una mesa o le llamaste calvito a un tío con poco pelo y no le diste mayor importancia es probable que acabes en este círculo.

No hay ningún castigo real en el Limbo. Aparte de eso de que es oscuro y tal. En realidad es un sitio bastante agradable. La criminalidad es prácticamente nula y el año pasado su índice de desarrollo humano era del 0.900, poniendo a la República del Limbo (su nombre oficial) entre los diez países más desarrollados del mundo. Son especialmente conocidas sus competiciones de limbo, popularizadas por el aún invicto campeón Oswaldo Manuel, capaz de pasar bajo barras de menos de 10 centímetros.
Minos dirigiéndose a sus fans.
(Fuente)

En las profundidades del Limbo se encuentra Minos, que actúa como juez del verdadero verdadero infierno. O más bien jueza. Su nombre completo es Jacqueline Minos Yamaxanadu y es una joven enma que tiene su propio grupo de música: Xanadu Music Xenious. Su último disco, "Juzgando tu corazón" es líder de ventas en el Limbo.

Cuando no está dando conciertos en el Limbo y sus alrededores, Minos juzga las almas de los muertos que, que conocen su destino gracias al número de CDs de música de su grupo que les da. Si te da un CD puedes quedarte en el Limbo, si te da dos vas al segundo círculo, si te da tres al tercero y así. Al parecer es completamente consciente de que el castigo es mayor cuanto más desciendes en el infierno, y dice que da un mayor número de CDs a los que van a círculos inferiores para compensar. Muchas almas en pena se suscriben a esta lógica.

Sea como sea, aquí se acaba la visita turística para un vivo, Minos es una monada pero hace bien su trabajo y no deja pasar a los mortales a las zonas inferiores del infierno. A no ser que se lo pidas por favor. Entonces se lo pensará. En cualquier caso no te preocupes, te vamos a contar con pelos y señales lo que hay en lo que queda de infierno.

Segundo círculo: Lujuria

Pueden parecer felices, pero él
está castrado y atrapado en un
matrimonio sin futuro.
Y la niña se droga.
(Fuente)
Al segundo círculo van a parar las almas de los que en vida fueron especialmente pervertidos. Pero no en plan mirar escotes en verano, en plan... lo que se hace en los trenes Japoneses. El círculo es una ciudad llena de bares abiertos todo el día plagados de atractivos súcubos e íncubos que tientan continuamente a los condenados.

En principio esto no parece ser ningún castigo... pero lo es, porque en este círculo hay varios demonios con apariencia de niña pequeña que no dejan de mirarte si intentas ligar con los súcubos/íncubos. Plantan sus inocentes ojos en ti y no eres capaz de avanzar. Y si eres un monstruo y aún así le metes mano a tu súcubo/íncubo se pondrán a llorar y a gritar que dejes de hacerle daño a su mami/papi.

Tratar de deshacerse de los demonios niña pequeña es obviamente castigado, normalmente redirigiendo a los perpetradores de tal acto a círculos inferiores (el quinto o el séptimo sobre todo). Además en muchos casos el condenado se ve atrapado, de alguna forma, en una familia feliz por toda la eternidad con el súcubo/íncubo como esposo y una de las niñas pequeñas como hijas. Ya quisieran muchos de los círculos inferiores acabar así, pero lo que es el infierno para unos es el cielo para otros. En realidad no, el infierno es el infierno para todos.

En este matrimonio forzado y eterno no hay ninguna posibilidad de sexo y el adulterio (incluso solo pensar en él) conllevará la combustión espontánea de los genitales del condenado, que posteriormente saldrán despedidos del cuerpo del afectado para acabar siendo servidos en los bares del círculo como comida exótica. Los demonios al cargo de este círculo mantienen que este trato no es tortura, que simplemente quieren ser todos felices por siempre y comer pastel todos juntos. Cosa que en este círculo es posible, pero que en el siguiente no.

Tercer círculo: Gula y otras adicciones

Miasma disfrazada de patatas fritas.
(Fuente)
A este círculo van las almas de los glotones y otros adictos. De nuevo, para que no quede duda, un glotón no es alguien que coma más de la cuenta, es alguien que se meta en un comedor social fingiendo ser pobre, que coma toda la comida que haya allí y que tengan que cerrar el comedor social por su culpa. Y que haga eso todas las noches. Repetidas veces.

Con respecto a otras adicciones el baremo que se suele usar es "si has gastado más dinero en la droga de lo que gastarías en desintoxicarte vas al infierno", lo cual es una ventaja para los adictos porque se está haciendo cada vez más famoso el centro de desintoxicación Betty Ford en el cual se admiten pagos con partes del cuerpo como aval.

El castigo de este círculo consiste en rodear a los condenados de comida a espuertas (el círculo entero podría considerarse un supermercado muy grande), pero toda ella es de marca blanca del Dia. Y no de la pasable, conste, de esa que parece estar hecha en las profundidades del infierno (como de hecho sucede como podréis imaginar), como esas patatas que parece que están freídas con aceite de motor o la cola que tiene pinta de ser agua estancada. Obviamente no hay nada de la sección de congelados. Esos son pasables.

A los adictos por su parte se les prohíbe expresamente a realizar la actividad a la que eran adictos, y se les insta a sustituirla con comida o bebida de la que hay disponible en ese círculo. Lo cual es increíblemente cruel.

El guardián de este círculo es Cerbero, que no es un perro con tres cabezas, sino que son tres cachorros de labrador idénticos. Cerbero se te queda mirando con ojos de cachorrito (obviamente) cuando te niegas a comer la comida basura que te ofrecen en este círculo y te obliga moralmente a hacerlo aunque no quieras. Y después de comer un buen rato te deja jugar con él, aunque normalmente en ese momento lo que deseas es un poco de morfina. O quizás mucha.

Cuarto círculo: Avaricia

Tennosuke, ejerciendo de Rey Nu.
(Extraído de un episodio de Bobobo)
Y tú que creías que hacer una pila grande de billetes y bañarse en ella no tendría consecuencias. Aquí van las personas que en vida dedicaron todos sus esfuerzos a incrementar su capital y fueron lo suficientemente tontos como para no gastarlo en nada.

Las almas que castigadas aquí están condenadas a cargar eternamente con el peso de su dinero en monedas de oro por el enorme desierto que hay en este círculo. Pero eso no es todo, porque deberán escalar una pirámide enorme con sus posesiones a la espalda para entregársela a Tokoro Tennosuke, que está en la cima, ocupado en ser grandioso.

Esto en principio parece de dificultad limitada, porque bueno, llegas a la pirámide, la escalas, le das la ofrenda a Tokoro Tennosuke y ya está, se acabó el castigo. Pero hay un problema. Llegar a la cima tiene premio. Los demonios (que en esa zona son chicas monas vestidas de bailarinas de la danza del vientre) premian a los que han subido a la cima de la pirámide con muchísimo dinero, más de lo que podamos imaginar. Y claro, ese dinero también hay que subírselo a Tokoro Tennosuke, escalando la pirámide, claro.

Los demonios dicen que no ven dónde está el castigo en este círculo, que animan a los que aquí habitan a que ejerciten los músculos al mismo tiempo que pagan sus deudas al señor de esta área del infierno. Y la verdad es que tienen razón, no es raro oírlas animar a los condenados, lo que les da fuerzas a los que van a llevar el dinero a la cima por primera vez, pero que enfurece muchísimo a todos los demás.

Con respecto a Tokoro Tennosuke, él está feliz de ser el Rey Nu (título honorario que él mismo se inventó).

Quinto círculo: Ira

Por desgracia los trolls no son
tan bobalicones como estos
(Fuente)
¿Te enfadas con facilidad? ¿Eres un borde? ¿Tratas a las personas mucho peor de lo que esperarías que te trataran a ti? ¡El infierno tiene un lugar para ti! El quinto círculo del infierno está expresamente dedicado a los rabiosos, bordes, vitriólicos e iracundos de todo tipo. En los últimos años está siendo habitado especialmente por trolls de internet.

El castigo en este círculo consiste en... tu habitación. Sí, recrean la habitación de la casa de tus padres, con su cama, sus peluches, su silla, todo. El problema es que estás encerrado. Con un troll. Y no un troll figurado, un troll de verdad. De esos que viven bajo puentes y se convierten en piedra cuando reciben la luz del sol.

Y el troll hace lo que hace un troll. No, no comer niños, lo que hace un troll de internet; pero en persona, y siendo siete veces más fuerte que tú (de verdad, no como David el Gnomo). Mientras estás en la silla haciendo tus cosas en el ordenador, el troll se pone a reírse de lo que haces, a empujarte y a insultarte. Además, los insultos son terriblemente estúpidos y gramaticalmente incorrectos, pero no trates de corregirlo porque si lo haces van a sacar la garrota y te va a doler.

No puedes ignorarlos, están en tu habitación; y tratar de contestarles no haría más que cabrearos a ambos. Y así te quedas toda la eternidad, sin poder hacer nada productivo. No vas a poder echar ni siquiera una partida al solitario

Sexto círculo: Estulticia

Hay gente que
se esfuerza
especialmente
en llegar a
este círculo
(Click para ampliar)
(Fuente)
O, para los que no estéis encultivaos cumo nusotros, ser tonto, o más bien carecer de conocimientos. Quizás alguien se pregunte que cómo es que esto es castigable. En realidad no se castiga a todo el estulto, solo a aquel que aun careciendo de conocimientos se comporta como si los tuviera. Un imbécil, vamos. Pero estulticia suena mejor que imbecilidad.

El sexto círculo se encuentra dentro de las murallas de la antigua ciudad de Dite y es guardado fieramente por las Furias. Vale, sí, sabéis que estoy de coña. En realidad las Furias son unos demonios con apariencia de chicas de entre 20 y 30 años que te retan a jugar a videojuegos y que tienen mal perder (de ahí el nombre). Parecerá que no tiene nada que ver, pero este método ha resultado ser terriblemente efectivo para defender las murallas de Dite y con ello la parte más profunda del infierno, nadie tiene ganas de seguir explorando después de pasarse una tarde entera jugando a videojuegos. Además las puertas de la muralla están cerradas. Por si acaso.

Aquí el castigo parece una tontería, pero en realidad es increíblemente cruel. La vida tras los muros de Dite es en principio relativamente normal, pero las leyes de las matemáticas, la física, la biología, la jurisdicción del círculo y otras muchas cosas se adaptan a la imagen de la realidad que tienen en conjunto las almas en pena.

Por ejemplo, ¿has oído a alguien decir que la teoría de la evolución es "solo una teoría"? Debido a ellos en este círculo todos los postulados científicos son completamente indemostrables y la repetibilidad de acciones básicas como hervir agua se vuelve prácticamente azarosa. O esa gente que no cree en la evolución de las especies a pesar de las pruebas existentes. Sí, esos se están condenando a sí mismos así como a otras almas a vivir eternamente como protocélulas (y aún así su mente sigue funcionando correctamente para que no dejen de sufrir). O los que dicen que las cucarachas pueden correr a 85 km/h. Esos van al trabajo conduciendo en un carro tirado por cucarachas. Lo cual es la hostia, pero ese no es el tema.

Si todas las almas se dan cuenta al mismo tiempo de su error el panorama se adaptará a esta nueva versión, pero teniendo en cuenta que siempre entran nuevas almas al círculo eso no hace más que empeorar las cosas por joder continuamente las leyes que rigen la realidad.

Séptimo círculo: Violencia

¿Qué podría ser más característico de un lugar donde
se castiga la violencia que un río de fuego y sangre?
(Fuente)
Como habéis visto hasta ahora, contrario a la imagen que se suele tener del infierno el sitio no tiene fuego ni lava ni nada así. Eso es porque todo esto está en el séptimo círculo. Este círculo se caracteriza por el río de sangre y fuego, las combustiones expontáneas, el lago de lava, el pantano de lava de sangre y las galletas de lava y sangre. Y por tener centauros que van en moto como sus guardianes. Y, obviamente, el Minotauro, que está pensando en unirse al grupo de black metal del siguiente círculo.

Obviamente puede deducirse que el castigo para los que fueron violentos en vida es más violencia. Pero hay que afinar ahí, porque no toda la violencia es igual. Este círculo tiene tres zonas con distintos castigos dependiendo del tipo de violencia.

En la primera zona se pena a aquellos que han sido violentos contra la naturaleza. Y para que quede claro, hay muchas cosas que cuentan como violencia contra la naturaleza. Si has quemado hormigas alguna vez te conviene irte arrepintiendo. En esta zona se les da a los condenados una mascota para que la cuiden y aprendan a convivir con otros seres vivos. La mascota es una sanguijuela de fuego que tienen que alimentar con su propia sangre y que excreta deposiciones de sangre y fuego que alimentan el río de sangre y fuego. Y además son una monada.

En la segunda zona se castiga a aquellos que han sido violentos contra otras personas. Esto es, los capullos, aquellos que, de una u otra forma han hecho daño física o psicológicamente a otras personas, desde inocentes palizas a enormes matanzas pasando por el maravilloso mundo de los sacrificios humanos. Estas almas han de participar en las clásicas películas americanas de hostias, tiros y muchas explosiones. ¿Qué otra cosa se puede hacer en este círculo sino? El caso es que no tienen dobles de riesgo y todas y cada una de las escenas son tan explosivas que al lado de los directores de este círculo Michael Bay parece el director de las películas de los Osos Amorosos.

En la tercera y última zona se castiga a los que han sido violentos contra parques infantiles. ¿Recordáis cuando erais niños e íbais a vuestro parque favorito a jugar y descubríais que en algún momento del fin de semana unos vándalos habían roto los columpios, meado en el tobogán y copulado por todo el cajón de arena? Pues es probable que esa gente vaya al infierno solo por eso. Y su castigo es arreglar mantener activo y funcionando un parque infantil que no deja de estallar por las continuas explosiones, arder por los incendios causados por el río de sangre y fuego y que es frecuentado por demonios increíblemente incivilizados (sobre todo comparados con sus compañeros de otros círculos) que juegan de una forma demasiado bestia y no pueden evitar romperlo todo. Los parques de niños son para niños, putas.

Octavo círculo: Fraude

Desgraciadamente, no hay ninguna forma de llegar a pie desde el séptimo círculo al octavo. Afortunadamente Gerión puede echarte una mano con esto. Lejos de ser el monstruo que se suele describir, es un demonio con apariencia de hombre de unos treinta años que lleva siempre una máscara de nue muy currada y tiene un helicóptero.

Normalmente no tiene trabajo porque las almas se teletransportan solas a su destino una vez han sido juzgadas, así que suele jugar al go consigo mismo mientras vuela en su helicóptero a baja altitud sobre los ríos de sangre y fuego del círculo anterior.

El octavo círculo, que es el más grande del infierno con mucha diferencia, es el hogar de todo tipo de fraudulentos: estafadores, ladrones, mentirosos de poca monta, todo vale. El círculo está dividido en diez aros con unos requisitos de entrada específicos para cada uno.

Los Malebranche tras su
gira en Mount Metal.
(Fuente)
Hace tiempo el octavo círculo era conocido como Malebolge, que en italiano es algo así como las cunetas malas, porque no había ni diox que lo limpiara (Gerión obviamente estaba demasiado ocupado siendo genial) y olían a animal atropellado continuamente. Pero todo cambió cuando destinaron aquí a los Malebranche, que son un grupo de Black Metal que dan conciertos cada dos viernes y se encargan de dirigir las labores de limpieza, vigilancia y tortura en caso de que se aplique.

El gobierno del Limbo los ha invitado a que se vayan a vivir ahí para que puedan dar conciertos más a menudo, pero los Malebranche se han encariñado con las despreciables almas que tienen que torturar. Y no les falta motivo, quién no quiere a los mentirosos. Son entrañables.

Primer aro: Proxenetas y canis: Evidentemente, el fraude aquí es tratar de hacernos creer que los atavíos que llevan son ropa de verdad. Su castigo es llevar cadenas de oro tan pesadas que apenas se pueden mover y gabardinas de colores tan llamativos que no pueden pasar desapercibidos a los demonios que los persiguen continuamente para, según ellos, darles un abrazo. Y la verdad es que eso es todo lo que hacen, pero del abrazo te tiran al suelo y con el peso de las cadenas no puedes levantarte. Aún así, muchos de los condenados no consideran esto un verdadero castigo, así que es probable que las cosas cambien dentro de poco tiempo.

Segundo aro: Pelotas: Vamos, aquellos que tratan de medrar socialmente mediante alabanzas y lisonjas. A estos se les da un flrohg a cada uno, considerada por varios criptozoólogos como la criatura más asquerosa del multiverso. Su cuerpo es como una de mugre del tamaño de una sandía y no deja de rezumar una especie de lodo gris que apesta, sabe hablar pero solo dice tacos y frases inconexas y tratará de fornicar con cualquier cosa animada o inanimada. Naturalmente se le dejará muy claro al condenado que el flrohg es su jefe y dejando entrever que la única forma de ascender a círculos menos apestosos es haciéndole la pelota al bicho. Obviamente esto es absolutamente falso. Es la magia del círculo del fraude.

Que conste que alguna persona
tiene que creer en esto para
que hacer pop-ups sea castigable
en el infierno.
(Fuente)
Tercer aro: Anunciantes de internet: Y no nos referimos a los que se anuncian usando internet en lugar de medios tradicionales, sino a los que crean y distribuyen anuncios sobre concursos falsos premiados con un Whyphone Gramenawer, los que te meten anuncios que parecen traducidos por el hermano tonto del traductor de google , los que te dicen que tienes un pene pequeño y cualquier tipo de pop-up.

Este aro consiste en una agrupación de casas a las que les da mucho el viento. Tanto como que hay un vendaval eterno. Y obviamente, las casas están llenas de ventanas, como unas cinco por metro cuadrado. Para evitar que el viento los mande volando, los condenados tienen que ir cerrando ventanas, pero cada vez que cierran una se abre otra. Y todo esto mientras pegan en las paredes anuncios de los conciertos de Minos. Por suerte, gracias a esta actividad de vez en cuando les dejan ir al Limbo a ver el concierto. De hecho su club de fans tiene su sede aquí, en el tercer aro del octavo círculo. Y es normal, recordemos que reciben la friolera de ocho CDs por parte de Minos, probablemente varios de ellos firmados.

Cuarto aro: Videntes de la tele: ¿Alguna vez te has quedado tanto tiempo despierto que has llegado a ver uno de estos programas? ¿Los has llamado a pesar del ciclópeo coste de la llamada? Si es así es posible que hablaras con alguien que ha sido o será castigado en el cuarto aro del octavo círculo. Los condenados aquí ven películas y series de televisión a todas horas y a todos los días, pero no pueden verlas sin que haya un demonio presente. Un demonio que se pone a hacer comentarios estúpidos y predicciones increíblemente faltas de fundamento y desatinadas sobre la progresión de la historia. No parece muy molesto desde fuera, pero como tuvieras que pasar así el resto de la eternidad ya hablaríamos.

Quinto aro: Políticos corruptos: ¿A que te alegras de ver que hay un aro del octavo círculo dedicado a ellos? En este círculo los condenados suelen estar en campaña electoral para decidir quién gobierna el aro. El problema es que no pueden untar a nadie, no pueden amañar votos y como todos se van a votar a sí mismos, no hay forma humana de que ninguno de ellos gane. Puede parecer un castigo demasiado benevolente con esta gente, pero puedo aseguraros de que ellos preferirían el infierno de las llamas eternas. No, no he hablado con ninguno, lo digo porque lo suelen postear en sus respectivos twitters.

Sexto aro: Hipócritas: Es decir, los que dicen una cosa y hacen otra y en este caso, de entre ellos, se castiga a los que lo hacen a propósito y por beneficio propio. Con respecto a su castigo ¿te imaginas lo gracioso que sería el mundo si los paraguas lanzaran fuego por la punta y los lanzallamas parasen la lluvia? Ahora imagínate que todas las cosas intercambiaran funciones de ese modo. Y ahora que hubiese un cambio periódico de funcionalidad de las cosas cada dos minutos aproximadamente. Y que tienes que pasarte toda la eternidad en esa situación. ¿No es genial?

No os preocupéis, aquí no hay
inflación, el dinero es falso.
(Fuente)
Séptimo aro: Ladrones: No, nadie te va a mandar al infierno por robar una gallina. Eso es un hurto, no un robo, el infierno es para ladrones de verdad. En este aro los condenados están obligados a tener las manos siempre entretenidas: jugando a las cartas, haciendo malabares, cocinando... Y mientras tanto los demonios se pasean de un lado a otro con enormes montañas de dinero y oro, así como carteras desbordando en todos sus bolsillos. Y si una de las almas llega a robar algo... se le atiza en las manos con una regla y se le dice que no vuelva a hacerlo. Total, es dinero falso...
Alguno de los políticos del quinto aro que ha metido la mano más fondo que sus compañeros acaba en este aro. Son decisiones administrativas del infierno, no tienen por qué tener lógica.

Octavo aro: Manipuladores: ¿Te gusta conseguir trato preferente de otras personas? ¿Disfrutas haciendo que la gente se pelee entre sí a pesar de no tener ningún motivo? ¡Entonces este aro está hecho expresamente para ti! Aquí no hay castigo realmente, todo lo que tienes que hacer es ganar un torneo de un videojuego de lucha organizado por los demonios. Y si ganas ya está. Ya no hay más castigo. Jaja, no. El mando que te dan está jodido así que no eres capaz de controlar a tu propio personaje y no haces más que perder. Y de nada sirve tratar de compensar los defectos del mando con práctica, la configuración se modifica cada pocos segundos. Y por si fuera poco, los demonios son jugadores bastante agresivos y no hacen más que meterse contigo por torpe. ¿A que ahora desearías que el infierno fuese un sitio con mucho fuego y demonios clavándote horquillas?

Noveno aro: Falsificadores y estafadores: Esto es, cualquier persona que viva de crear y/o vender cosas falsas. Los condenados llevan una vida más o menos normal, pero la única forma que tienen de entretenerse es ver fotos de chicas monas. Visto así no parece un gran problema, pero la cosa se complica si tenemos en cuenta que son fotos de chicas monas que solo lo son debido a la cantidad de maquillaje y/o photoshop que se han echado encima. Y la cosa empeora si tenemos en cuenta que después de ver una foto de estas están obligados a ver otra foto de la misma chica sin arreglos, al natural. Sobra decir que todas ellas son adefesios, alguna es un tío y como tres o cuatro de las miríadas de fotos que les pasan son en realidad zombis.

Décimo aro: Marcadores automáticos: ¿Sabíais que los marcadores automáticos tienen alma? Pues parece que sí. Recientes estudios demuestran que en realidad es el marcador automático el que engaña a su dueño para que realice estafas telefónicas. En este aro moran los marcadores automáticos por el mero hecho de ser marcadores automáticos (todos ellos son malignos) y el castigo es... Ninguno. No solo por el hecho de que a los demonios no se les ha ocurrido nada sino porque el mayor castigo para un marcador automático es no tener a quién llamar. A veces tratan de conectar unos con los otros para estafarse entre sí, pero es inútil.

Noveno círculo: Traición 

La pregunta es: ¿Son demonios
disfrazados de comida o tienen
esta apariencia normalmente?
(Fuente)
El noveno y último círculo del infierno es una nevera. No, en serio, literalmente. Es una nevera muy grande. Los eruditos se preguntan continuamente por qué el círculo de la traición es una nevera, y muchos postulan que es debido a que las palabras infierno e invierno suenan igual así que Satanás se vio moralmente obligado a hacer del último círculo un sitio frío.

El castigo de las almas que moran en este círculo es... estar en una nevera. Aunque en realidad las temperaturas son más bajas que las de un congelador, lo de nevera es más bien por la apariencia. Y por los demonios con forma de cartones de leche y vegetales con caras sonrientes y ojos grandes.

Dependiendo del tipo de traición, las almas se almacenan en distintas zonas de la nevera. Las almas de los que han traicionado a sus familiares se quedan en las puertas de la nevera, las de los que han traicionado a sus bienhechores están en las bandejas y los que han traicionado a su mascota se quedan en los cajones de las verduras. Él no lo haría. O quizás sí, pero ese no es el caso.

En lo más profundo de la nevera se encuentra Satanás. Las historias sobre él son confusas, muchos dicen que es un monstruo gigante y otros que en realidad es alguna clase de postre, coincidiendo varias en mencionar que es una tarta de fresa, y una con una espada a tal efecto. O puede ser una vieja en un ascensor como dice Shyamalan.

En cualquier caso probablemente sea un ser bastante peligroso, y se ruega extremar la precaución a todo aquel que por algún motivo u otro se hubiera visto obligado a descender a las procelosas simas del infierno.