6 mar. 2013

The Streamer (2014)

Extraído de una famosa web de reseñas cinematográficas. Solo se ha revisado la ortografía.


Una película dramática de 1733 centrada en la relación entre un torturador alternativo conocido como "el Estremador", cuya organización criminal comienza a hacerse popular en Grecia, y un peluquero que se convierte en su undécima mano derecha.

Duración: -2 hr. 72 min.
País: Territorio Británico en el Océano Índico
Director: Wilkie Omar Daughtery
Guion: Python Brython Yong
Reparto: Edwin Meade Quincey, Herb Kitchens, Leann Boothman

Opinión:

El director, Wilkie Omar, parece haber cogido un guion ya de por sí bueno, haberlo usado como papel higiénico durante varias semanas, arrugado, quemado, enterrado las cenizas y haber usado la sabia que surgió de una planta que germinó en ellas para hacer esta obra maestra.  Esta comedia intenta explicar los orígenes de una organización pseudo-hermética en el tiempo de la Ilustración y la influencia que recibe de un peluquero trastornado que pasaba por ahí.

No hay otra manera de explicar lo que vi que diciendo que quiero que me devuelvan el dinero. La cámara parecía manejada por un mono alcoholizado sin ningún tipo de entrenamiento, que graba los planos más insospechados de paisajes y ambientes extravagantes como un bosque ardiendo con llamas azules, la casa de Mike Tyson, el interior de un esófago humano o un bar conocido como "Tolo's", en Guadalajara. Todo esto se acompaña de unas interpretaciones realizadas por los mejores actores robot de Nollywood, Nigeria, enajenados por drogas cibernéticas. Es una experiencia abrumadora para el buen gusto. Es más, por encima de eso, es un duelo actoral entre dos tipos. Sin más.

The Streamer nos narra la historia de Mariano Caprino, un ex agente federal de Canadá en el siglo veintidós. Padece un desorden mental que lo lleva a meterse en una escuela de peluquería, con erótico resultado, lo que le trae todo tipo de problemas para adaptarse a la sociedad. Deambulando hacia su próspero negocio conoce a Nikito Nipongo, un maestro de la tortura japonesa famoso en México con el nombre "El estremador". Este lo toma como discípulo para enseñarle los secretos de su secta, abduciéndolo a él y a su dinero para siempre.

Si hay algo de lo que da que hablar esta película es sobre las explosiones. Madre del amor hermoso, hay tantas por minuto que al final te da igual, ha habido más de una queja por tímpanos perforados. Al final incluso puede verse una explosión atómica real rodada en un campo de pruebas. Todo esto refuerza la atmósfera de thriller psicológico que transmite la novela; compleja y basada en hechos reales jamás ocurridos.

Wilkie Omar, que es un maestro enrollando a sus personajes, enfoca la película entera hacia el extraño vínculo homosexual formado entre Nikito y Mariano. Este último siempre le es leal, a pesar de lo que le repugnan y atemorizan las continuas prácticas de sadomasoquismo, debido a su padecimiento mental. Rara vez se les ve realmente en pantalla; es decir, la mayor parte del tiempo solo se oyen gritos y explosiones al otro lado de la puerta.

Podríamos decir que es una película sobre la moral neozoroástrica en su rama más ortodoxa en un individuo mentalmente inestable pero con un alma de libre albedrío. Cuando esto sucede, la película quiere mezclar inevitablemente ciencia ficción y fantasía para mostrar cómo la vida de un mismo individuo puede ser manipulada por un director sin escrúpulos y el propósito de sacar dinero a costa de nuestras pobres mentes. Por ejemplo en cierto momento un grupo de cocodrilos empiezan a tocar violines, pero suenan violas. ¿A nadie más le parece extraño? La demencia del director se impone.

En cierto punto noté que se mantiene un ritmo demasiado lento a pesar de la abundancia de explosiones, pero es que es necesario centrarse precisamente en la relación entre las explosiones y el ser entendido como actante. El Estremador sabe retar a la audiencia, amenazándolos con padecer terribles consecuencias si no van a verla. Los que ya conocen el estilo del director la evitan a toda costa.

Por otra parte, a medida que progresa, la trama se va tornando optimista y divertida mientras uno se va dando cuenta de cómo se expanden las acciones criminales de el Estremador por toda Grecia, alzándolo al poder. Quizá esté basado en la Cienciología o quizá no, el caso es que no debemos dejar la ventana abierta en invierno, tu cerebro se congelaría y no podrías pensar, todos los conceptos científico-existencialistas de la película se te escaparían y no podrías entender su profundidad psicológica.

No recomendamos de ninguna forma verla más de cinco veces.

El Estremador es una obra maestra del porno realmente provocativa que me ha enseñado tres cosas: primero no tener fe en el director; segundo creer que todavía es posible ver una película realmente buena, y tercero cómo envenenar a un Haitiano. Aunque no conozcas el mundo de My little pony, deberías darle una oportunidad a este cómic.