19 dic. 2012

Los cuatro jinetes del apocalipsis

Ya que según varios profetas apocalípticos el mundo se va a acabar dentro de unos días, nos gustaría arrojar un poco de luz sobre lo que pasará en este fin del mundo. Para ello nos basaremos en “El Finiquito”, el último de los libros que componen “La Ictia”, el libro que contiene las doctrinas del Filippismo.

Primer jinete: El Hambre
Fue entonces cuando me di cuenta de qué sería lo primero que nos atormentaría cuando se acabara el mundo: el hambre, porque si no existe el mundo te va a acabar entrando el gusanillo y no vas a tener qué comer. Cuando pensé en eso pasó a mi lado un campesino montado en un carro tirado por caballos que llevaba consigo comida, una indudable señal divina de que mi razonamiento era acertado.
—El Finiquito según Spencer; 4:1-3

El Hambre es el primero de los cuatro jinetes del apocalipsis. Tiene apariencia de señor gordo, monta en un caballo de color violeta, blande una alabarda con una ballesta acoplada en el mango y lleva consigo numerosas provisiones. Puede parecer paradójico que El Hambre cargue con alimentos, pero es en realidad sencillo de explicar. Una vez que se acabe el mundo y desaparezcan todas las neveras, El Hambre se aparecerá con toda su comida para darle ganas de comer (es decir, hambre) a los que no las tengan y no repartirá ningún alimento para que mantengan las ganas de comer por tiempo indefinido. Durante mucho tiempo se ha postulado que se trataba de un jinete maligno, pero en realidad es solo un cabrón.

Segundo jinete: El Queso
En ese momento un coche pasó con la radio encendida a todo volumen que inundó de música celestial mi residencia improvisada bajo el puente. Aquella canción parecía hablar sobre un queso endemoniado, lo cual me hizo pensar si tendría que ver con el fin del mundo; especialmente porque poco después se acercó a mí un caballo que olía a queso.
—El Finiquito según Spencer; 6:1,2

El Queso es el segundo de los cuatro jinetes del apocalipsis. A pesar de que no tiene extremidades, monta en un caballo azul con tres cabezas y blande un mechero láser. Cuando se acabe el mundo aparecerá para molestar a los que continúen vivos con su olor penetrante y su sabor indescriptible. Es especialmente temido porque puede cambiar de forma, textura, color y sabor, pudiendo convertirse así en el queso que más odie la persona que está siendo torturada para hacerle el fin del mundo un infierno aún mayor. El Queso no perdona, y ni siquiera sabes si te gusta o no cuando lo ves por primera vez.

Tercer jinete: El Torkoal
Mientras se asaba la rata que había cazado para la cena observé mis alrededores, y entonces vi a un niño que jugaba a la consola en una parada de autobús. "Lo que me haría falta para pasarme este gimnasio sería un pokémon de tipo fuego con alta defensa" pensó en voz alta el chico. Cuando me volví para ver cómo iba la rata de la cena, una tortuga se acercaba a la hoguera como si no pudiera quemarse. Tenía una mancha en forma de caballo en la concha.
—El Finiquito según Spencer; 10:2-5

El Torkoal es el tercero de los cuatro jinetes del apocalipsis. Debido a su plan corporal podría parecer difícil que en un primer momento fuese capaz de montar sobre un caballo, pero de algún modo se apaña sin problemas. Monta en un caballo verde volador y blande una garra afilada que le permite moverse más rápido de vez en cuando a pesar de su pobre velocidad. El Torkoal es uno de los jinetes más temibles: arrasa campos y ciudades con una simple onda ígnea y los pueblerinos son incapaces de zurrarle porque no tienen ataques especiales y los ataques físicos no le hacen más que cosquillas. Algunas leyendas dicen que puede neutralizarse fácilmente si se le lanza un cubo de agua a traición, pero es prácticamente imposible acercarse a él lo suficiente como para acertar debido a que está constantemente rodeado de una humareda que lo protege y causa quemaduras de primer grado a todos los que tratan de atacarlo. Es la primera línea de defensa, y uno de los miembros más crueles y despisdados.

Cuarto jinete: Filippo

Desde el principio tuve muy claro que Filippo iba a participar activamente en el apocalipsis.
—El Finiquito según Spencer; 11:11

¿Qué podemos decir sobre Filippo, nuestra mascota y soberano absoluto? Como todos sabréis es un pez naranja, pero eso no le impide montar en un caballito de mar y blandir un látigo de nueve colas que arde debajo del agua y en la oscuridad. En realidad todo el asunto del apocalipsis es una estratagema suya para causar el caos, que la gente se despiste, y así inundar el universo entero sin que nadie se dé cuenta en el "diluvio universal de verdá" [sic] y hacerlo suyo para siempre. ¡Loado sea!

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