30 abr. 2012

Triatlón extremo

El triatlón extremo es una modalidad deportiva poco conocida a pesar de que data de tiempos arcanos. Consiste en una impía mezcla de otras dos disciplinas olímpicas con otro deporte que se ha metido en el medio (pero que no queda mal de todo) de una forma que atenta lo máximo posible contra la vida humana.

El desarrollo del deporte es simple, pero no por ello menos difícil. La primera prueba consiste en una competición de esquí en una pista especialmente dedicada para esta disciplina, ya que una pista de esquí normal no es válida para el triatlón extremo debido a que todos los participantes deben descender a la vez y en paralelo. Cabe destacar además que los participantes no pueden usar esquíes normales (pues influirían negativamente en la segunda parte de la competición), por lo cual simplemente se deslizan por la pista mientras llevan puestas unas botas nuevas con suela de caucho, que resbalan que no veas. Acto seguido, los participantes, en vez de prepararse para la caída como en una competición normal de esquí, deberán soltar sus bastones y agarrarse a unas ala deltas estratégicamente preparadas al final de la pista y aprovechar el impulso cogido esquiando para despegar.

Puede que no se aprecien,
pero esa ala delta tiene
microcuchillas que se
cargan cualquier 
vehículo rival.
En este momento comienza la segunda prueba del triatlón extremo, en la cual los participantes deberán recorrer una distancia de un kilómetro (para asegurarse de que todos los participantes recorren la misma distancia, la federación ha instalado cintas métricas de un kilómetro enganchadas a globos aerostáticos, las cuales tienen cierta tendencia a engancharse en los cuervos). En esta parte de la competición, los participantes suelen poner en marcha sus tácticas de juego sucio debido a que por causa de la altitud, las cámaras apenas son capaces de mostrar lo que está pasando a esas distancias sobre el suelo. Así pues, no son raras las ala deltas con borde de sierra, propulsiones con motor en la ala delta o en jet packs y a veces incluso zancadillas aéreas. Muchos científicos se siguen preguntando cómo demonios se puede practicar una zancadilla aérea.

Finalmente y una vez recorrida la distancia reglamentaria en el ala delta, los participantes echan mano de una jabalina astutamente colocada en una funda pegada a la lona del ala delta para posteriormente lanzarla. Cabe decir que este proceso debe realizarse aún en el aire, por lo cual los participantes deben realizar por un momento un vuelo en ala delta con una sola mano, lo cual suele causar accidentes varios. Sin embargo, esto no es lo más peligroso de la competición, pues la jabalina puede caer en absolutamente cualquier posición en varios cientos de metros a la redonda, por lo cual cualquier persona presenciando el encuentro corre peligro de morir empalada.

Una vez lanzada la jabalina, los participantes aterrizan donde buenamente pueden (la federación consideró que no era necesaria una zona especial para el aterrizaje debido a que eso no era parte de la prueba en cuestión) y posteriormente los árbitros pasan a analizar las posiciones de cada una de las jabalinas. Este proceso es extremadamente difícil debido a que la federación carece de fondos suficientes para instalar localizadores a las jabalinas de los participantes, por lo cual normalmente un grupo de no más de cinco árbitros (debido a los fondos también) se pone a buscar jabalinas en una zona de un kilómetro a la redonda del lugar donde los participantes lanzaron las jabalinas. El análisis suele durar días.

Le sobran los esquíes, pero
su estilo esquiando es
susceptible a ser puntuado
muy alto.

Una vez encontradas las jabalinas, los jueces valorarán diversos aspectos en la ejecución de la competición. El primero de ellos es el estilo, realizar el descenso de esquí (sin esquíes) de espaldas y girarse para agarrarse al ala delta puntúa doble, ir haciendo un calvo durante toda la competición puntúa el triple y realizar el vuelo de un kilómetro sin llegar a coger el ala delta puntúa el quíntuple (es por eso que los tengu cuervo y otros tipos de hombres-pájaro suelen obtener grandes cualificaciones en esta disciplina).

El segundo aspecto a puntuar es estado del ala delta de los participantes después de la competición. Debido a la más que notoria falta de fondos de la federación, esas ala deltas son material que tendrá que durar, como mínimo, diez o quince olimpiadas más, por lo cual se penalizará al competidor que haya dejado un ala delta en mal estado, y se premiará a aquel que la haya lavado a conciencia tras la competición.

Estudios afirman que Jesús
pudo haber muerto por un
impacto de jabalina de un
triatleta extremo.

El tercer aspecto a puntuar es la distancia que ha recorrido la jabalina, y cuántas cosas ha ensartado a su camino. Así pues, ensartar a una persona del público durante el desarrollo de la prueba puede desembocar en una estancia en prisión al competidor que lo hizo por homicidio, pero multiplica por diez los puntos totales obtenidos en la prueba. Empalar pájaros de este modo puntúa cincuenta veces más, debido a que es más difícil apuntarles de esta forma. Cabe hacer una mención especial a que la posición de la jabalina no puede superar unos límites y debe encontrarse en un lugar más o menos visible. Debido al abismal esfuerzo que deben realizar los árbitros de esta competición para encontrar las jabalinas, aquellas que se encuentren a una distancia demasiado lejana o en un sitio poco visible serán consideradas como una ofensa personal por parte del deportista a la federación, por lo cual serán descalificados de la prueba y vetados de por vida para actividades deportivas realizadas por la federación olímpica. Todas excepto la competición de crucigramas en llamas, claro.

El cuarto y último aspecto a puntuar es la cantidad de dinero que ha sacado de las arcas del estado el país del participante en cuestión para dárselo a la federación olímpica. Si bien este modo de puntuar es compartido en mayor o menor medida por todas las disciplinas olímpicas, adopta en esta un especial interés debido a que por causa de las enormes exigencias físicas y psicológicas que requiere este deporte, pocos atletas en todo el mundo están suficientemente preparados como para acabar exitosamente la prueba, y mucho menos para ganar.

He aquí el atleta
que compite por Himandia,
la victoria está
asegurada.
Así pues, muchas naciones que carecen de deportistas lo suficientemente cualificados para realizar esta prueba, tiran muñecos con imanes en las manos en la pista de esquí, de modo de que cuando llegan al ala delta, parece que se agarran a ella y posteriormente, como no hay ninguna cámara grabando a la altura del lanzamiento de la jabalina, los entrenadores del país en cuestión hacen el paripé y colocan la jabalina en un lugar visible. Si los países que realizan esta táctica pagan el suficiente dinero, la federación se encargará de contratar jueces con menor visibilidad que Rompetechos para la evaluación de susodichos estados.

Es importante señalar que este proceso forma también parte de la competición y conlleva un cierto riesgo debido a que los países que sobornan a la federación tienen que calcular a ojo la cantidad justa de dinero a depositar para que la prueba se dé por válida. Si el dinero que dan es demasiado poco, la federación no solo da la prueba por nula, sino que además denuncia al país en cuestión al tribunal superior del universo por tongo; y si el dinero que dan es demasiado, leñe, se quedan sin él.

Una vez finalizadas las puntuaciones, los jueces suman todos los resultados y reparten bonificaciones extra a los participantes que han presentado mayor deportividad, a los que han presentado menos, a los que no han matado a ningún ser vivo durante la realización de la prueba, a los que han ganado más minijuegos, etc. Ya sumadas todas esas bonificaciones, se les da las medallas de oro y plata al que tiene más puntos y menos puntos respectivamente, y la de bronce al que represente al país que más haya pagado a la federación olímpica y que no haya recibido ninguna de las otras dos medallas. Tras el reparto de medallas, es tradicional el sacrificio ceremonial de todos los jugadores que no han recibido ninguna medalla, por torpes.